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Me agobiaba pensar en la probabilidad de que aquellas extrañas llamadas provinieran de él. El número que se registraba en el teléfono era completamente desconocido para mi sin embargo aquellas llamadas parecían familiares. Él solía llamar un par de veces y guaraba silencio mientras escuchaba mi voz al otro lado del teléfono. Él marcaba por las tardes esperando fuera mi voz la que contestara el teléfono, él sabía que yo sabría se trataba de él, me lo decía el corazón. Aquel mismo sentimiento me invadió un par de veces esta semana, una parte de mi estaba convencida de que era él quien llamaba, miraba expectante el teléfono mientras sonaba por lo regular dos veces y después me preguntaba si sería bueno contestar o solo esperar a que se cansara de llamar. ¿Me extrañaba tanto como yo a él? habían pasado 8 años sin tener noticias suyas y sin embargo su recuerdo estaba más fresco que el rocío de la mañana que cubría las flores de mi jardín. Si acaso contesto el teléfono ¿se atreverá a...

Finalmente...

Fue un año difícil, me estanqué mucho tiempo con la realización de este libro pero finalmente encontré la inspiración y aquí les presento la portada del primer libro de la saga "El hilo rojo" que se llamará "La vida sin ti". Aún no tengo fecha de publicación pero tenía muchas ganas de compartilo con ustedes.Espero les guste.
Hola a todos,  una disculpa por no postear, he tenido problemas con mi blog. Estaré ausente unas semanas pero volveré. Saludos!!

El hilo rojo.

Anna entró a la oficina de Warren, se quedó parada junto a la puerta un par de segundos antes de que él la invitara a sentarse. Warren era un hombre maduro, tendría al menos 30 años y ella casi 18. Era sumamente atractivo, tenía los ojos verdes y el cabello rubio, barba tupida perfectamente delineada. Le sonrió, como si hubiera estado esperado ese momento desde que la conoció y con un movimiento de su mano le indicó donde debía sentarse. Él tenía algo en su mirada que le provocaba cierta incomodidad. -Siéntate por favor. ¿Te ofrezco algo de tomar? -Estoy bien gracias. -Supongo que tu presencia aquí no se trata de una simple visita -Anna movió la cabeza y bajó la mirada-. ¿Consideraste mi oferta? -Sí. -Asumo entonces que aceptas mi propuesta. -Eso depende. -¿De qué? -De que usted este de acuerdo en dos cosas. -Háblame de tú, me haces sentir viejo. -Lo siento -se sonrojó. -Te escucho. -Aún no cumplo 18, no quiero meterlo en problemas. -De eso me encargo yo, ¿...

Alguien como tu

—Estaba estudiando el primer semestre de artes a pesar de la desaprobación de mi padre. Pensé que hacía lo que me gustaba pero un día mientras esculpía un rostro no le encontré sentido a lo que hacía, era como si mi pasión hubiera desaparecido. Así que hice lo que nalmente mi padre deseaba, algo productivo a su modo de ver las cosas y me cambie de carrera. Al nal mi padre tenía razón al decir que mi pasión era algo pasajero y no un modus vivendi. Y tú Scott, ¿estás en el lugar correcto? —preguntó. —¡Vaya!, no quiero sonar arrogante –tomó un trago de sake—. Me he esforzado por cumplir cada uno de mis sueños, cada cosa que hago no sé si sea correcta o no, pero es lo que nalmente quiero hacer. Quizá sólo me falta encontrar a la mujer que me haga vibrar, que me haga sentir vivo. Después de todo no planeo quedarme sólo y el tiempo apremia. —Es extraño escuchar a un hombre preocupado por casarse... —Nunca mencioné el matrimonio, sólo dije que quería encontrar a ...

Un día más.

Los tachaba en el calendario, pasaban tan rápido que sin darme cuenta había transcurrido un año ya desde entonces. Un año en el que nada de lo que me propuse se había cristalizado, en el que poco había cambiado y en el que me sentía más que debastada por lo estático de mi vida. Soplé las velas, 30 para ser exactos y el humo se esparció por la sala de juntas, quedamos en completa penumbra por espacio de 30 segundos y después de los acaloraos aplausos las luces se encendieron y vi los mismos rostros apáticos de mis compañeros de trabajo, parados en la sala esperando una tajada del pastel que habían comprado sin el menor interés en felicitarme. Mañana serían 30 y un día, pasado dos y,  así terminaría otro año mientras paso el día sentada frente al ordenador pensando en cómo resolver mis problemas y darle un poco de emoción a mi vida. Aquella noche salí de la oficina con un enorme recipiente casi lleno de un empalagoso pastel de caramelo, que probablemente terminaría en el ...

Ni una más

-¡Podrías al menos recoger tu ropa! -¿De qué rayos hablas? siempre recojo mi ropa. -Hacerlo una vez en toda tu vida no es hacerlo siempre. -Oh, voy a empezar a dejar la ropa en el suelo entonces para que veas que si la recojo. -Sabes que, haz lo que quieras, ya no me importa, no importa si dejas la ropa en el suelo, si no la guardas, si no quieres que la lave o quieres usar la misma camisa todos los días. -Jules basta. -Estoy harta, estoy harta de ti y es la verdad, no lo digo porque este molesta, estoy cansada de soportar  tu arrogancia durante 18 años. -Bien, entonces será mejor que no me hables. -¡Como quieras! -¿Qué diablos te pasa? -Estoy cansada ya te lo dije y por primera vez en todos los años que llevamos juntos tengo el valor de decirtelo. -¿Por qué haces esto? -Porque ya no quiero seguir viviendo contigo, ya no quiero estar al lado de alguien que cree que la muerte de nuestra de hija fue un accidente, eso no fue un accidente y lo sabes, ¡todo el ...