Ir al contenido principal

Entradas

Mercer

Entradas recientes

Una oportunidad.

 Marc entró a la habitación Joana, la observó un par de minutos mientras dormía. Ella despertó al sentir que alguien se sentaba en su cama, él cubrió su boca y ella lo miró asustada, no esperaba que se atreviera a tanto. Cuando se calmó retiró su mano y ella lentamente se incorporó. -¿Qué haces aquí? -susurró. -Necesitaba verte. -Podrías haber esperado a que amaneciera. -No, necesitaba hacerlo ahora mismo. -Espera afuera, me cambiaré y hablaremos en el jardín. -No pienso irme de tu habitación hasta que hablemos. -Ya te prometí que lo haremos, ¿acaso no confías en mí? -Ahora, alguien podría verme y entonces tendría que irme, sabes bien que no le agrado a nadie aquí. -Está bien, te escucho. -Quiero que te quites esa tonta idea de olvidarme. -Qué... -Quiero que vengas conmigo. -No puedo hacerlo, le prometí a mi madre que me quedaría con ella y eso haré. -Es que ella está equivocada, tiene un mal concepto respecto a mí y te lo ha metido en la cabeza. -Eso no es verdad. ¿Crees que no me he

Hazlo por ti.

Eran las 8 de la mañana cuando Buster empezó a rascar la puerta para que lo sacara a pasear. Estaba nublado, hacía mucho frío y lo único en lo que pensaba era volver a casa para tomar una enorme taza de café, darme un baño y finalmente sentarme a trabajar. Tras dar un par de vueltas por la calle llegamos al parque, la veterinaria ya estaba abierta así que aproveché para dejarlo en la pensión. Tenía muchas cosas que hacer ese día y no quería más problemas con los vecinos por dejarlo solo en el departamento. Cuando volví a casa me senté con el firme objetivo de ponerme a trabajar pero mi mente fue atormentada por un montón de suposiciones y sin darme cuenta la mañana pasó volando. Cerca de la 1 de la tarde tocaron a la puerta. Antes de abrir me asomé por la ventana buscando el auto de Hanna pero la calle estaba inexplicablemente vacía, Elias platicaba en la esquina con el policía del mini súper de modo que ese "alguien" que iba a visitarme había entrado sin avisar. Observé el c

Un simple error.

Sentado frente a su escritorio, sosteniendo un vaso medio lleno de licor,  Dan pensaba seriamente en lo que haría con Aidé. Si la aceptaba de vuelta sería solo por complacer a su madre, no quería que sufriera con las murmuraciones de la gente, a él eso lo tenía sin cuidado.   Para él su dignidad era más importante y estaba por encima de las habladurías y el "qué dirán". Soltó el vaso y se recargó en el respaldo, giró su silla hacia la ventana, afuera había empezado a oscurecer. Ella de ninguna manera merecía otra oportunidad, lo había engañado y jamás volvería a confiar en ella, ni aunque le jurara que no volvería a hacerlo, ni aunque se pusiera de rodillas, nada lo haría cambiar de opinión pero estaba su madre, quién le había suplicado aceptarla y actuar como si nada hubiera pasado, al menos hasta que naciera el bebé que ni siquiera sabía si era suyo. Alguien tocó un par de veces a la puerta, él no respondió, entonces la puerta se abrió tras de ellas y su madre entró al estu

Piensa en mí.

La música dejó de sonar, se escucharon un par de gritos y Lili aseguró la puerta de su habitación y metió la cabeza bajo la almohada de su cama para no escuchar la discusión de sus padres. Secó sus lágrimas con la mano y observó cómo la lluvia formaba figuras sobre su ventana. Pronto cumpliría la mayoría de edad y tomaría las riendas de su vida, se iría a Europa y se olvidaría por completo de sus padres, prefería mil veces entrar con su abuelo. Lili no creía en los cuentos de hadas, mucho menos esperaba que un príncipe apareciera frente a su puerta para salvarla. Tenía un sueño y sabía que de ella dependía volverlo realidad. La última noche de Julio  antes de que partiera a Europa escribió una última página en su diario, lo cerró con llave y lo ocultó en el fondo del armario. Colgó la llave en su cuello y cerró la puerta de su habitación. 5 años más tarde. Lili esperaba impaciente a que él se girara y la viera aunque solo fuera por un momento, pensaba, estaba convencida de que si la ve

Jeremy.

Sienna cerró su diario y observó hacia la ventana. ¿Acaso no era ella igual a Julieta?, tampoco  había opuesto resistencia cuando su padre la envió al internado. Acató sus órdenes y no le dio mayor importancia al hecho de lo que marcharse representaba. Incluso cuando su madre murió y su padre ordenó no dejarla salir del internado, guardó silencio y no se opuso, creyó que era mejor si no la veía en el féretro. Aventó el diario contra la pared, abrió las puertas del armario y sacó un hermoso vestido blanco con filos dorados en diagonal, se amarró el cabello y salió de la casa nuevamente. Esta vez deambuló por la carretera, hacía frío, se arrepintió de no haberse puesto un abrigo, unos guantes o quizás un gorro. Se encorvó y caminó hasta que sintió congelados los muslos, entonces un auto se detuvo. Al interior viajaba un hombre, ella sintió nauseas al ver la manera en que se escarbó la nariz luego de ofrecerle un aventón. Tragó saliva y le sonrió, prefería congelarse antes que subir al au

A tu lado; parte II

 Capítulo 5 parte II Nina caminó a lo largo de jardín hasta llegar a una banca cobijada por una pérgola de madera en donde Marcus la esperaba.Habían pasado 5 días desde el accidente de Hayden y las cosas parecían ir de mal en peor.  -¡Papá! ¡Gracias por venir! -respondió con la voz entre cortada y se acercó a abrazarlo. Marcus, un hombre de aproximadamente 56 años que  vestía bastante formal a pesar de tener una actitud despreocupada, su cabello ébano estaba perfectamente acomodado, siempre sonreía de manera cordial e hizo lo mismo al verla. Sin hacer ningún otro gesto se levantó de la banca y se aproximó a ella correspondiendo su efusivo abrazo. -¡Lamento la tardanza! Tuve unas complicaciones, a decir verdad me sorprendió bastante que no me llamaras tu, dudé en venir siendo honesto. -Le pedí a la novia de Tyler que se comunicara contigo porque yo estoy aislada en el cuarto de huéspedes. ¡Este viaje se ha vuelto un infierno! -Lo sé, tuve la oportunidad de hablar con tu madre hace unos