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Amnesia

 La ropa de ambos yacía en el suelo. Edward dormía plácidamente en la cama mientras que Emily miraba la carretera a través de la ventana. Las luces de los autos que a toda velocidad cruzaban la curva se reflejaban en el techo.

No podía continuar a su lado, un par de lágrimas se deslizaron sobre sus mejillas, lo amaba pero estaba harta de las mentiras que rodeaban a su relación.



Eso era todo. No iba a permitir que su carrera se truncara por un estúpido capricho, por una affair que había surgido de la manera más ridícula. Ese frenesí que los envolvió los condujo por un laberinto de locura.


Traición.


Era la única palabra que retumbaba en su cabeza, pensó en el daño que le hacía reunirse con Edward, ser su cómplice.

Apresuró su paso rumbo al baño, se vistió de inmediato, eran poco más de las 9, Edward había ido a una reunión a la ciudad y no volvería sino hasta pasadas las 11.

Abrió la puerta con sigilo y salió sin despedirse, no podía volver a ver a Edward nunca más.


Mientras caminaba rumbo al estacionamiento tiró las llaves de su auto, se agachó, sintió el aire que a su paso dejó un auto pero no volteó. Algo inundó el ambiente, subió a su auto y lo encendió, lanzó un profundo suspiro lleno de desesperación y finalmente se marchó.


Su celular sonó incesante, era él, ¿quién más podría ser?, finalmente había despertado del profundo sueño en el que se había sumido tras la extenuante tarde que pasaron.


-¿A dónde estás?


-Tenía que irme, no puedo ser cómplice de esto.


Repitió casi entre susurros.


Tom se acomodó en el sillón, hizo un par de anotaciones en su libreta y al cabo de unos segundos prosiguió.


-¿Quién te llama?


-Edward -respondió y sus ojos empezaron a moverse por debajo de sus párpados-. La carretera está húmeda, hace tanto frío que de mi boca sale humo, los vidrios se empañaron entonces los limpio con la mano.


-¿Qué es lo que quiere?


-Hablar, dice que no debí marcharme de ese modo, que me quiere y que todo lo hizo por mí.


-¿Le crees?


-Lo amo pero no puedo estar un minuto más a su lado. ¡Oh por Dios! -agregó agitada-. No sirve el termostato, por más que lo golpeo para que funcione los vidrios se siguen empañando. De dónde diablos salió ese auto, estoy tocando el claxon, viene en sentido contrario.


Emily empezó a toser, estaba completamente sofocada.


-Tranquila, respira, vuelve a tu lugar feliz.


-No puedo, siento que me ahogo, me estoy ahogando, el agua congela mis pulmones. 


-A la cuenta de 3 vas a despertar, pensarás que te quedaste dormida y que solo tuviste una pesadilla producto de la película que viste la noche anterior.


-No puedo respirar, esa mujer, ¡sus ojos!


-Uno.


-Extiende su mano, intento alcanzarla pero me ahogo, ¡me ahogo!


-Dos.


-Ella está embarazada, su bebé, ya no se mueve, la tomé de la mano pero...


-Tres.



Emily no recordaba nada de lo que había pasado meses atrás sin embargo no podía dormir. Tom trataba de curarla con sus terapias de regresión.

Se enderezó y lo miró nerviosa.


-¿Qué te dije?


-Solo te quedaste dormida, no hablaste nada.


-Por Dios estoy sudando.


-Hace calor aquí, encenderé el clima.


-Me duele la garganta, como si hubiera tragado mucha agua. 


-Me parece que es por la posición en la que te quedaste dormida.


-Debo irme, esto no sirve de nada. Compraré lomo para cenar.


-De acuerdo.


Se puso en pie y le dio un beso en la mejilla.


-No llegues tarde.


-No lo haré.


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