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Podría haber escogido cualquier día de la semana para irse pero no, escogió el día que tantos recuerdos me traía, el único día que quería que no lo hiciera.
Era como una apolología de la más cruel historia jamás contada.

Alargaron su agonía durante tantos días y justo hoy, en éste preciso momento en el que comezaba a hacerme a la idea de que todo permanecería igual decidieron que era un buen día, total, era uno más del calendario.

Ella estaba con todos menos conmigo, era como si no le importara nada de lo que me pasara, y en compensación a su remordimiento, gastaba sumas estrafalarias en mi.
Es triste darse cuenta de que lo único que realmente necesitaba era su amor, su tiempo, su presencia, el simple hecho de no sacificarme con tal de quedar bien con los demás, porque las excusas eran muchas, no sabe, no puede, me necesita, como si yo no necesitara de ella.

Ningún pariente sacrificó a sus hijos o a su familia por atender a alguien más como ella.
Y luego se jactaba del amor que le tenía a su profesión, de lo comprometida que estaba con el mundo al dejarlo todo por servir,  ¿y yo?.

Por mi mente pasaban miles de recuerdos, eventos importantes en los que siempre estaba sola mirando como todos a mi al rededor eran felices, sonreían, se abrazaban entre ellos y para mi solo había ausencias, pretextos, alguien que probablemente la necesitaba más que yo.

"Tengo que trabajar para mantenerte...trabajar para darte lo que necesitas, escuela, casa, ropa, lujos"

Te necesité a ti, solo a ti.

Poco a poco me fue alejando, mi frialdad fue producto de lo que a pulso sembró por cada vez que me dejaba encargada con alguien que pudiera o quisiera cuidarme, recibiendo malas caras, comentarios desatinados o burlas.

Estoy sola, siempre lo estuve, porque todos cuentan con ella menos yo.


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