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A punto de dar el sí volteó. Lo vio parado, sin hacer nada. Aceptando el destino que a su parecer ella había escogido.
Sus ojos se llenaron de lágrimas y al final dijo la tan esperada respuesta "Sí, acepto"
Él ya nada podía hacer, ni siquiera arrebatarla de los brazos de ese tipo que ahora ostentaba el título de  "esposo".
¿Lo amas? preguntó mientras la abrazaba.
Su respuesta fue tan fría que caló sus huesos "te amé a tí" y se fue, se fue dejándolo con un intenso vacío. Con una angustia y con una desesperación por haber sido tan cobarde.


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