Ir al contenido principal

Más que un error.

Él se levantó violentamente de la mesa, tiró la comida a la basura y empezó a gritar.
Ella no esperaba una reacción tan exagerada por una acusacion que ni siquiera tenía fundamentos.

Su comida tenía un intenso sabor a mantequilla.

-¡sabes que soy alérgico!
-no le puse mantequilla.
-¡sabe a mantequilla!
-pues no le puse.

Intentó explicarle que no era cierto pero sus palabras parecieron enfurecerlo cada vez más hasta que terminó aventando la vajilla contra la pared.

-¿cuántas veces te he pedido que no reacciones de ese modo? 
-¡te estás burlando de mí!
-¿de qué hablas? Ya te dije que no le puse -respondió desconcertada.

Él se dio la vuelta sin escuchar explicaciones. Ella se quedó limpiando la cocina.
A él no le importaba todo lo que ella hacía por él, si estaba cansada o le dolía algo o simplemente quería sentarse y que alguien le preparará la cena, ella no tenía ese privilegio.

Cusndo terminó de limpiar se paró junto a la ventana mirando las estrellas, sabía que él intentaría por todos los medios de culparla por algo que no hizo y eso le partió el corazón.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Regresa a mí...

Leyó la última frase de la carta en repetidas ocasiones. Le mortificó la idea de pensar que él se había marchado para siempre. Scott tocó la puerta, entró cuando ella no respondió a su llamado. La miró fijamente sin decir una palabra. Supo que su amor no era correspondido. El recuerdo de aquel antiguo novio era más fuerte de lo que creyó.

Nuevo libro, Nueva edición

Les cuento que el libro está ya disponible en varias plataformas para su venta y con una nueva edición. Amazon Itunes Kobo Scribd Page Foundry Oysterbooks

Alguien a quien solía conocer.

Corría el sábado 4 de diciembre de 1999, eran poco más de las tres de la tarde y el sol brillaba en todo su esplendor. La tarde era estática, el aire no soplaba y no había ruido en las calles. El timbre de la puerta sonó y mi corazón palpitó lleno de emoción y nervios. A pesar de que habíamos estado hablando por teléfono desde hacía ya cuatro meses nunca nos habíamos visto en persona. Esa sería la primera vez. Cuando bajé las escaleras me postré frente a la puerta, tenía la opción de no abrir y perder la oportunidad de conocerlo, sin embargo abrí mi mundo a un sin fin de posibilidades.  Él estaba parado con un ramo de flores y una caja de chocolates, sonrió y me abrazó al conocerme, entonces mis ojos brillaron y correspondí a sus atenciones con una sonrisa y un abrazo. No era feo, no era guapo pero había algo en su mirada que me capturó por completo. Teníamos muchas cosas en común, eramos más que amigos, nos conocíamos a fondo a pesar del abismo que nos separaba, éramos almas gemelas,