El rechazo.

5 de diciembre.

Gabriel, un vecino y amigo de Ivan, se casó el pasado fin de semana. Como Ivan y yo habíamos comenzado a frecuentarnos creí que me invitaría a la boda, digo, de cualquier forma nos íbamos a encontrar allá.
Esperé y esperé ansiosa verlo llegar, como 20 minutos antes de que decidiéramos irnos de la fiesta él apareció.
Apareció tomado de la mano de otra chica, era delgada y bella, tenía tantas ganas de llorar, supongo que así se siente que te rompan el corazón ¿no?
Jamás había llorado por alguien y nadie me había hecho sentir tan triste hasta se momento.
Estábamos saliendo, nos hablábamos por teléfono y él simplemente decidió salir con alguien más. ¿Acaso me ilusioné demasiado con él? porque yo estaba segura que había algo entre nosotros, odié mi vida y justo en ese momento decidí que tenía que hacer algo con mi físico, empecé a verme defectos más allá de las virtudes que pudiera tener.
Él no ha vuelto a llamar, supongo que fue la mejor manera que tuvo de decirme que yo no formaba parte de sus intereses o planes.
Que ridícula fui, pensar que alguien como él podría fijarse en alguien como yo.
Supongo que creyó estaba haciendo caridad al salir conmigo, lo admito, no soy el estereotipo que le gusta pero creí que los sentimientos eran lo importante en una relación.
Ahora ya no pienso lo mismo, le demostraré que puedo ser hermosa y cuando lo logre se arrepentirá por haberme rechazado.

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