Ir al contenido principal

La teoría del caos.

Los pequeños cambios crean enormes diferencias respecto al resultado final.


El haber visto a Rodrigo parado en la esquina de mi casa provocó que se me fuera el sueño. De modo que pasé toda la noche despierta, necesitaba una distracción así que continué trabajando en mi libro.

Finalmente había logrado conectar con la historia y estaba entusiasmada.

Eran las 8 de la mañana cuando Buster empezó a rascar la puerta, su amiga de la veterinaria pasaría por él en 5 minutos para llevarlo a pasear y después le daría un baño.

Me puse en pie y antes de cerrar la laptop un mensaje de actualización apareció en la pantalla,  decidí que era un buen momento para reiniciar la computadora mientras me relajaba con un baño de burbujas.

Así que llené la tina con agua tibia, le puse burbujas y sales aromáticas y me sumergí en ella. El día pintaba para ser perfecto. 

Ya tenía escritos tres capítulos de mi libro, no tenía que ir a la oficina y planeaba tomar un delicioso y relajante baño antes de ir a comprar ropa.

Entonces sonó el interfon, miré el reloj, pensé que podría ser Hanna porque a excepción de Gabriel, nadie más sabía que estaría trabajando en casa.

Antes de salir de la bañera revisé mi celular en busca de algún mensaje, pero no había nada, de modo que abandoné mi plan de relajarme, me puse una bata y caminé lentamente hasta el interfón.

Intensos golpes a la puerta detuvieron mi intención, mis sospechas eran ciertas, Hanna estaba afuera de mi departamento.

-¡Romina!, Romina abre, sé que estás ahí, Elias no te ha visto salir.

No solo tenía a un espía en mi edificio, mi hermana tocaba furiosa a la puerta y si seguía golpeando de ese modo no habría necesidad de que le abriera.

Tenía suerte de que a buster le hubiera tocado baño, de lo contrario sus ladridos hubiera acompañado a su histeria. 

-Qué sucede Hanna, por qué tanto alboroto.

-Papá murió -dijo antes de empezar a llorar.

-Qué...

Ella guardó silencio por un par de minutos, se acercó a la ventana.

-Me avisaron esta mañana. Lo encontraron muerto en su oficina, dijeron que sufrió un infarto fulminante, pasó mucho tiempo antes de que alguien lo viera.

-No es posible. ¿Cuándo pasó eso?

-El viernes.

-Debe ser un error, vi su fotografía el domingo en el periódico, estaba en córdoba inaugurando la nueva nave. 

-Mira no sé Romina, no vine a discutir si me crees o no, vine porque tía Teté quiere que la familia esté reunida.  Nos esperan en las capillas de san Ángel, sus restos llegarán hoy a las 6, la prensa estará ahí. 

-¿Mamá ya lo sabe?

-Sí, Teté la llamó desde temprano.

-¿Y piensa ir al funeral?

-Desde luego Romina, qué clase de esposa sería si no lo hiciera.

-Ya no estaban casados.

-Eso nadie lo sabe.

-Creí que lo odiaba.

-¡Basta!Él fue el hombre del que se enamoró y con quien se casó, lo demás sale sobrando.

-Tienes razón, yo también salgo sobrando en esto.

-No vas a empezar ahora con tus dramas, hay cosas más importantes que atender.

-Vete Hanna, tengo trabajo que hacer.

-Ni siquiera estás en la oficina y no dudaría que fuera por otro motivo.

-Ah si, y cuál es según tú ese motivo.

-Que hayas renunciado, que te hayan corrido, no sé. Es tu costumbre salir huyendo cuando las cosas se complican.

-Nunca aceptarás que yo tenga el coraje de tomar las riendas de mi vida, ¿cierto?

-¿Las riendas?, ¡mírate Romina!, estás viviendo en un departamento que ni siquiera es tuyo, en un trabajo sin futuro y a punto de cumplir 30. Tu vida no parece tener rumbo alguno, cómo podría estar celosa de algo así.

-Bueno esa es tu percepción.

-Dijiste que ibas a estar trabajando y me parece que te acabas de bañar. Al menos podrías limpiar tu departamento. No sé cómo puedes vivir en este muladar.

-Suerte para ti que no es tu problema. Si eso es todo lo que querías decirme será mejor que te vayas, tengo cosas que hacer.

-No puedo creer que seas tan rencorosa y egoísta, es tu padre de quien hablamos.

-¿Mi egoísmo?, pasaron 25 años sin que él se interesara en mí Hanna. No tengo ningún recuerdo a su lado, no siento nada por él. Lamento de verdad que haya muerto pero no me puedes reprochar que no sienta algo por él cuando él ni siquiera se interesó en conocerme.

-Eso no es verdad.

-Menciona algún momento en el que él haya estado a mi lado. ¿Ves?, no lo hay.

-¡Estoy pensando!

-Por Dios Hanna, las cosas con él fueron muy diferente para mí.

-Él siempre me preguntó por tí.

-Son cosas diferentes.

-Es curioso que lo menciones cuando fuiste tú la que nunca quiso tener contacto con él, dime cuándo contestaste sus llamadas o si quiera te tomaste la molestia de agradecer sus atenciones.

-¡De qué atenciones hablas! ¿Los costosos regalos que llevaba el chofer?

-Siempre te daba lo que querías, nunca te vi quejarte por la ropa, los zapatos y todas las cosas que te daba. Él te conocía mejor que nadie, ya olvidaste esa hermosa casa de muñecas que te dio cuando cumpliste 10.

-No, cómo podría olvidarla. Me la dio cuando tu y él volvieron de Bruselas.

-Nunca vas a superar que no te hayamos llevado, ¿cierto?

-Qué hubieras hecho en mi lugar, si hubiera sido yo a quien decidiera llevar y tu te hubieras quedado.

-Ya habría otro momento para mí.

-Ese es el punto Hanna, nunca había momentos para mí. 

-Al menos ten la decencia de ir un rato al funeral.

-¿Es una orden?

-No, pero si no vas...olvídate de mí.

-Como tú olvidaste que fue él quien nos abandonó.

-Abandonó a mamá, no a sus hijas.

-A su hija, porque según recuerdo solo de ti estuvo pendiente.

-Tú nunca quisiste acercarte a él y eso es diferente.

-No importa lo que haga, siempre encontrarás la manera de justificar su irresponsabilidad.

-Sabes qué, mejor me voy, no pienso aguantar tus blasfemias pero ya lo sabes. Si no vas olvídate de que tienes una hermana. Ah y solo en caso de que decidas honrarnos con tu presencia debes saber que ya lo incineraron, entregaran sus restos esta tarde a Teté.

-Que dices, por qué hicieron eso.

-No sé, fue una decisión que tomaron mis tías, creo que fue mejor así.

-Eso no tiene sentido.

-Y no te importa, no sé ni porqué te lo dije.

Hanna caminó furiosa hasta la puerta.

-Nunca dije que no me importara.

-Lo insinuaste y es lo mismo.

-Lo que dije fue la verdad y lamento que eso te haya incomodado.

-La verdad solo es una parte de la historia. Lamentablemente papá ya está muerto y no podrá dar su versión así que injustamente le das el papel de villano. 

-Se lo ganó a pulso.

-Sabes qué, cambié de opinión. Mejor ni te aparezcas en la funeraria, a tía Teté no le gustaría que armaras un escándalo, ya bastante tiene lidiando con las columnas que publica la editoria donde trabajas.

-¿Crees que yo tengo que ver con lo que se escribe de la familia?

-De otro modo no lo harían.

-Teté es muy arrogante, nunca hablo de la familia, ni siquiera saben la relación que tengo con los Aragón aunque, pensándolo bien, sería buena darle la primicia a la prensa de que el gran Maximiliano Aragón no es el gran hombre que ellos creen.

-Y serías capaz de algo así justo ahora que murió.

-No estaría mintiendo.

-Pues hazlo. Exhibe a la familia al fin y al cabo nada te conecta con ellos pero piensa que también tu saldrás embarrada en todo esto.

Hanna salió del departamento azotando la puerta, en ese momento no pude entender por qué la noticia de la muerte de mi padre me había afectado tanto, en teoría nunca existió un vínculo que nos conectara.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Regresa a mí...

Leyó la última frase de la carta en repetidas ocasiones. Le mortificó la idea de pensar que él se había marchado para siempre. Scott tocó la puerta, entró cuando ella no respondió a su llamado. La miró fijamente sin decir una palabra. Supo que su amor no era correspondido. El recuerdo de aquel antiguo novio era más fuerte de lo que creyó.

El domo parte 2

Nada de lo que había pasado la noche anterior había sucedido realmente. Ese fue el primer pensamiento que Alexa tuvo al despertar. Se sentía mareada, como si no hubiera descansado en toda la noche, una fuerte ráfaga de aire entró por su ventana tirando al suelo el florero que estaba en la mesa. Corrió a cerrar la ventana y se cortó el pie con uno de los vidrios, entonces sujetó su pie y buscó un paño con el cual detener la sangre que brotaba y así poder llegar al baño para limpiar la herida. Abrió la llave del agua caliente de la bañera y se sentó a un lado, al retirar el paño se sorprendió al ver que estaba seco y limpio. El vidrio aún estaba incrustado en su pie pero no había sangre y la herida cerró tan pronto lo sacó. Recordó encantes que nunca había visto su sangre, nunca se había cortado, ni fracturado un hueso, nunca había faltado a la escuela a causa de una enfermedad, no sabía lo que era tomar medicinas. Cerró la llave cuando el baño se llenó de vapor, limpió el espejo con su

Regresa a mi...

Les comparto la portada del tercer libro de la serie #predestinados