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Eddy.

Mi mejor amigo era lo que ningún padre hubiese querido en su casa. Eddy estudiaba teatro, una carrera sin futuro a decir de mi padre, un amigo poco confiable, juraba mi madre.
Lo cierto es que éramos buenos amigos, era mi confidente y yo la suya.
Si acaso dudan de que exista la amistad, la verdadera amistad, entre un hombre y una mujer bastaba con conocernos para comprobarlo.
Era verdad que durante un tiempo estuvo interesado en mí pero yo me encargué de ponerle las cosas en claro y decirle que no planeaba acostarme con él nunca.
Dicho lo anterior nos hicimos mejores amigos.
Era un mujeriego, aunque a veces yo misma dudaba de sus conquistas. Nunca podíamos hablar con seriedad respecto a nada, siempre respondía con sarcasmos o comentarios mal intencionados que terminaban por hacerme reír.
Pero en el fondo era una buena persona y lo apreciaba.

-¿Que te dijo entonces?

-Nada, decidí colgarle, no quería hablar con él. ¿Crees que se enoje mucho?

-Seguramente. Pero si se atreve a tocarte esta vez te juro que le parto la cara con mi tablet.

-Mi padre esta aquí, ¿en verdad crees que lo haría?

-A ese tipo no le importa lo que piensen los demás, se cree intocable.

-No va a venir ¿o sí?

-Si lo hace estarás metida en un grave problema. Desde luego si te encuentra con Ethan.

-No le he hablado de Dom.

-¡Te acuestas con él y no le has dicho que tienes novio! ¿y dices que yo soy el irresponsable? Eres una zorra.

-No creí que fuera... ok, lo soy, pero estoy muy lejos de casa como para que alguien me juzgue.

-¿Qué hay de tu padre?

-Él menos que nadie tiene el valor moral para hacerlo.

-¿Aún no te llevas bien con tu nueva mamá?

-No, es tan desagradable, cada vez que la veo no puedo evitar pensar en el tiempo que ambos engañaron a mi madre.

-Quizás a ella no le importaba.

-Eso ya no importa, se van a casar y no hay marcha atrás. No quiero perderlo -susurré desangelada.

-¿Entonces planeas decirle lo de Dominic cuando estés en el altar?

-No voy a casarme con Dom.

-¿Vas a dejarlo?

-Sabes bien que no puedo.

-Todos podemos hacer lo que se nos plazca, el hecho es que en el interior no quieres renunciar a la acomodada vida que él te ofrece. Te preocupa mucho lo que piensen los demás.

-Si me importara no estaría teniendo una aventura con Ethan.

-La cual mantienes en secreto.

-Tu lo sabes.

-Y es como si nadie más lo supiera.


No es que Ed tuviera mucha experiencia en  temas relacionados con la estabilidad o el amor pero tenía razón. Imaginaba a mi madre gritándome cuando se enterara que tenía un amorío con un hombre 16 años mayor que yo, que encima tenía una hija y estaba divorciado, que no tenía una posición social acomodada y que quizás le interesaba menos de lo que él me interesaba.

Lo cierto era que no quería poner en riesgo el trabajo de Ethan, seguramente cuando mi padre se enterara lo correría. Así que tenía que ser sumamente cautelosa.

Toqué varias veces la puerta de la casa de Ethan. Afuera el cielo relampagueaba haciendo de los árboles figuras espectrales.
Las hojas que habían caído al suelo danzaban sobre el pavimento como si estuvieran cuchicheando.
Mi cabello se erizó con la fuerte ventisca que de pronto invadió la calle.
Ethan abrió la puerta y yo me prendí de su cuello sin pensar.
Él me estrechó con firmeza y cerró la puerta, me recargó en la pared y llenó de besos mi cuerpo, fue como si hubiera estado esperando que llegara.
Mientras descansaba a mi lado en la cama acaricié su pecho con mis dedos, él estaba completamente dormido, necesitaba decirle lo de Dominic antes de que él se diera cuenta y creyera que estaba jugando con él. En verdad no lo hacía, estaba completamente enamorada de Ethan pero Ed tenía razón, no podía, no quería renunciar a mi vida por él, al menos no ahora.

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