Ir al contenido principal

Una sospecha.

Él no tenía la intensión de someterme, sólo quería hacer feliz y para mí eso era más que suficiente. Cada vez que recorría mi cuerpo con sus manos, que besaba mi cuello y estrechaba mi pecho contra el suyo me hacía estremecer.
No me importaba que tuviera un pasado, sabía que si aceptaba estar a su lado sólo seríamos él y yo.
La única persona que me atormentaba era su hija, no estaba segura de que me aceptara.
Me levanté de la cama y me puse una de sus camisas, bajé las escaleras sigilosa, no quería despertarlo, necesitaba pensar.
Entré a la cocina y me serví un vaso de leche fría, mientras lo hacía me pareció ver una sombra en el jardín.
Me acerqué a la ventana deseando que todo fuera parte de mi imaginación, creyendo que probablemente serían las ramas de los árboles secos y el viento los que estaban jugado con mi mente pero no, efectivamente había alguien escondiéndose entre los arbustos, tratando de cubrir su rostro en la oscuridad.
Mi respiración se aceleró cuando una idea se cruzó por mi mente, Dominic.
Ethan sujetó mis hombros haciendo que tirara el vaso al suelo y me distrajera.

-Pensé que te habías ido.

-No -dije y me agaché a recoger.

-¿Qué pasa? ¿por qué estas tan nerviosa? - preguntó y se hincó a mi lado para ayudarme.

-Hay alguien afuera.

Ethan se puso en pie y se acercó a la puerta de la sala haciendo a un lado la cortina. Observó el jardín pero en el no había más que las sombras de los árboles bajo la luz de la luna.

-¿Qué has pensado respecto a lo que te propuse? -preguntó olvidando el asunto-. Solos tu y yo en una cabaña a las afueras de la ciudad.

Extendió su mano y me ayudó a ponerme en pie.

-Sería maravilloso, pero tengo que ir a la despedida de Nicole. Debes venir conmigo, es la única forma en que podemos estar juntos.

-¿Cómo? ella estará todo el tiempo contigo. Si tu padre se entera...

-Bueno ya sabes como son esas fiestas, mucho alcohol, hombres, cuando las cosas se salgan de control me iré y ni siquiera se darán cuenta de mi ausencia.

Ethan esbozó una sonrisa y me miró con calidez, acarició mi rostro con ternura y lanzó un suspiro resignado.

-¿Y te quedarás conmigo?

-Podría intentarlo, le dije que yo me encargaría de mi hospedaje.

-Entonces iré.

Me tomó entre sus brazos y volvimos a la habitación, a penas pude dormir, estaba muy nerviosa por aquella sombra que había visto acechándome. El reloj marcó las 5, tomé mis cosas y salí de su casa, aún estaba exaltada.

Mientras preparaba mis maletas recibí una video llamada de Eddy, cada vez que se acostaba con una nueva mujer quería mi opinión respecto a si esta vez era o no la indicada.

-Es tan tímida, no creí que...es decir no estoy acostumbrado a ese tipo de cosas, ya sabes el cortejo, las citas, no es lo mío.

-¿Qué esperabas? la acababas de conocer, no se iba a quitar la ropa sólo porque sí.

-Te sorprendería saber que la mayoría lo hacen.

-No, no me sorprende, más bien me asusta. Ethan quiere que me quede con él.

-¿Y qué? no es la primera vez, hace un par de semanas casi amaneces en su casa.

-Lo se, no debió pasar, es muy arriesgado, alguien pudo haberme visto.

-Ya te dije, habla con Dominic, termina de una vez por todas con él.

-Ya que lo mencionas, anoche pasó algo muy extraño mientras estaba en su casa.

-¿Qué?

-Me pareció ver una sombra en el jardín, creo que alguien me observaba.

-¿Te pareció? eso quiere decir que no estas segura.

-Lo digo en serio, estoy asustada. ¿Sabes si Dom sigue por allá?

-No lo he visto, pero no deberías preocuparte, la verdad es que no he ido al campus.

-Es que se me cruzó por la cabeza que podía ser...

-¿Dominic? ¡que absurdo! Él esta muy lejos, no haría un viaje de 10 hora sólo para espiarte y no hacer nada. Es decir si fuera él hubiera tumbado la puerta y luego hubiera golpeado a Ethan y después te hubiera matado.

-¡Que alivio! -respondí con sarcasmo y me senté en la orilla de la cama-. Sí, supongo que tienes razón.

-Deja de preocuparte, disfruta tu viaje y por favor, no te obsesiones.

-¡No! claro que no.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Regresa a mí...

Leyó la última frase de la carta en repetidas ocasiones. Le mortificó la idea de pensar que él se había marchado para siempre. Scott tocó la puerta, entró cuando ella no respondió a su llamado. La miró fijamente sin decir una palabra. Supo que su amor no era correspondido. El recuerdo de aquel antiguo novio era más fuerte de lo que creyó.

Nuevo libro, Nueva edición

Les cuento que el libro está ya disponible en varias plataformas para su venta y con una nueva edición. Amazon Itunes Kobo Scribd Page Foundry Oysterbooks

Alguien a quien solía conocer.

Corría el sábado 4 de diciembre de 1999, eran poco más de las tres de la tarde y el sol brillaba en todo su esplendor. La tarde era estática, el aire no soplaba y no había ruido en las calles. El timbre de la puerta sonó y mi corazón palpitó lleno de emoción y nervios. A pesar de que habíamos estado hablando por teléfono desde hacía ya cuatro meses nunca nos habíamos visto en persona. Esa sería la primera vez. Cuando bajé las escaleras me postré frente a la puerta, tenía la opción de no abrir y perder la oportunidad de conocerlo, sin embargo abrí mi mundo a un sin fin de posibilidades.  Él estaba parado con un ramo de flores y una caja de chocolates, sonrió y me abrazó al conocerme, entonces mis ojos brillaron y correspondí a sus atenciones con una sonrisa y un abrazo. No era feo, no era guapo pero había algo en su mirada que me capturó por completo. Teníamos muchas cosas en común, eramos más que amigos, nos conocíamos a fondo a pesar del abismo que nos separaba, éramos almas gemelas,