No sería igual.

Toqué la puerta varias veces y cuando abrió nos miramos un par de segundos fijamente a los ojos.

-No quiero perderte de nuevo, no creo poder soportarlo otra vez pero no es mi intención tener un amante.

-Sue no te pido que hagas nada, sólo quédate a mi lado, dejemos que el tiempo lleve las cosas nuevamente a su cauce. Déjame mostrarte lo mucho que te amo, esta noche no sólo se trata de una aventura sino de algo más profundo.

Crucé los brazos y entré, pasara lo que pasara la decisión estaba tomada.
Pasamos un par de horas hablando, riendo, recordando. Cuando el sueño nos venció nos recostamos sobre la cama, en medio de la oscuridad entrelazamos nuestras manos,  nos esforzábamos por no quedarnos dormidos. Sabíamos que tan pronto amaneciera, al igual que un sueño, terminaríamos por separarnos.

-Cada vez que escuchaba nuestra canción en la radio pensaba en ti. A veces era difícil recordar cada rasgo de tu rostro, aún así me esforzaba por mantenerte siempre en mi memoria, por no dejar morir el recuerdo. Luego te encontré, tu columna en el periódico era de las más populares, a mi esposa le gustaba leerte, claro, antes de que supiera que se trataba de ti. Después dejó de comprar el periódico y entonces yo decidí escribirte.

-Reconocí el comentario en mi columna, lo supe por el seudónimo que usaste. Me hubiera gustado haberte respondido pero no pusiste un correo real.

-Quería que fuera una señal.

-Lo fue, pero no tenía forma de decírtelo. Supuse que creíste no me había importado y no fue así, removió sentimientos en mi.

-Quería olvidarte pero era tan difícil. De verdad te amé como no tienes idea.

-Yo también lo hice, jamás llegué a sentir por nadie lo que sentí por ti. Al menos tú sabías donde encontrare en cambio yo, no tenía idea de donde buscarte. Nunca la tuve.

-Supongo que estábamos en desventaja. No permitiré que eso vuelva a pasar.

-Vaya ironía ¿no?, tuvimos que esperar  20 años para que finalmente pensáramos en estar juntos de nuevo.

-Éramos muy inmaduros.

-Teníamos 16 años. Duró tan poco pero fue tan intenso nuestro amor.

-Quisiera regresar tiempo, haría las cosas tan diferentes.

-Yo también, pero eso es imposible. Tenemos que vivir con lo que tenemos, no queda de otra.

-Lo se.

-¿Qué hay de tu hermano?

-Sigue en el ejercito, casi no hablamos -dije entre cerrando los ojos-. No debí tomar esa última copa de vino, me siento mareada y muy cansada.

-Si te quedas dormida no estaremos juntos.

-Lo sé, no quiero hacerlo, quiero aprovechar cada segundo a tu lado.

-¿Quieres que salgamos a caminar?

-Estas loco, son casi los 2 de la mañana. ¿A dónde podríamos ir?

-A cualquier lado, aquí nadie duerme. Tengo una idea, ven -dijo tomando mi mano.

Ambos salimos de la suite y nos dirigimos al elevador, me recargué sobre su hombro y él me abrazó. Los ojos me pesaban y todo me daba vueltas, por un momento pensé que estaba soñando hasta que sentí el aire fresco sobre mi rostro.
Christian tomó mi mano y caminamos un par de calles, era sábado por la madrugada y había mucha gente.
Los arcos dorados del Mcdonals me hicieron recordar nuestra primera cita, no pude disimular la alegría que me dio que aún lo recordara.

-¿De verdad? -dije y le sonreí.

-Hasta recuerdo lo que ordenaste, recuerdo todo, de qué hablamos, lo que vestías. La forma en que el sol brillaba por encima de las copas de los árboles ese día, el calor del aire soplando sobre mi rostro.

-Aún conservo los pétalos secos de las flores que me diste.

-¿En serio?

-Los tengo en una caja en mi closet junto con todas las cosas que compartimos. Debí tirarlas cuando casé con Daniel pero a él no le importaba, estaba tan metido en su mundo que rara vez se daba cuenta de lo que pasaba por mi mente.

-Suena al hombre ideal.

-Lo se, es tan frustrante.

-Cinthya nunca conserva lo que le doy.

-¡Vaya parejas! ¡Hey! tal vez podríamos presentarlos -dije ahogando una carcajada de nerviosismo.

-Sí, suena genial.

-¿Qué va a pasar mañana cuando te vayas?

-No quiero pensar en eso, ahora estamos juntos y eso es lo que importa.

-No quiero obsesionarme con esto, no quiero perderte.

-Y no lo harás. Aquí nadie nos conoce, podemos hacer lo que sea.

-Lo se, y es lo que más miedo me da.

-Te amo Sue.

-Te amo Christian.


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