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Primer amor.

Irina sabía que era una completa locura haber dejado que Joshep la siguiera. Pero tampoco tenía más remedio. Después de todo, él no parecía un maniático y mucho menos alguien que le diera descon anza salvo el hecho de ser un completo extraño que la seguía insistentemente desde que se habían encontrado. Pero decidió que era tiempo de liberarse de perjuicios. Había que ser precavida, pero no descon ar de todos sin darles una oportunidad. A parte podría ser una de las pocas oportunidades en las cuales conocería a un total extraño, ya que siempre la acompañaba alguien de la familia.

-¿Se puede saber qué haces tan tarde en la calle? ¿Sales de la universidad? ¿En dónde estudias?
-Muchas preguntas, ¿no crees? Parece que quieres saber mi vida en menos de cinco minutos.
-Lo siento, simple curiosidad. No quise sonar entrometido o mal educado.
-No, discúlpame tú. Es sólo que no acostumbro hablar con extraños.
-Haces bien, eres una niña muy linda. Cualquiera querría hablar contigo, creo que soy afortunado en que me dirijas la palabra.

Irina sonrió, sintiéndose culpable por la rudeza de su contestación. Así que decidió continuar la plática respondiendo a las preguntas de Joshep.

- Trabajo para mi tía Lucille en su cafetería. Está a unas cuantas calles del centro. Usualmente no salgo tarde y sola, pero hoy Matt no estaba.
-Y Matt es tu... ¿novio?- preguntó Joshep intrigado. Sus ojos miel se opacaron.
-Matt es mi primo, por lo general él me lleva de regreso a casa. Arriesgué bastante para poder salirme de la cafetería y viajar sola. Pero me sobreprotegen demasiado. Quería tener un poco de libertad. Apenas puedo creer que mi tía se haya creído lo que le dije.- Irina frunció los labios y puso en blanco los ojos cuando le respondió.
-Así son los padres, sobre todo cuando les preocupa la integridad de sus hijos. Mi madre es más relajada, al principio si me puso cara cuando le dije que quería estudiar en San Miguel, pero a nal de cuentas accedió. Quien me preocupa es mi hermanita, yo era la gura paterna en casa y bueno creo que tampoco le pareció lindo que me fuera.
-¿Cuántos años tiene tu hermana?
-Tiene quince, está entrando en la adolescencia y mi madre se estresa demasiado con su conducta rebelde. ¿Tú tienes hermanos?
-No.

El metro llegó a la estación Green Valley.

-Llegamos Irina, nos tenemos que bajar aquí,- indicó Joshep agarrándola del brazo para ayudarla a bajar del vagón. Una vez en el andén, Irina se quedó parada y se dirigió hacia Joshep.
Gracias por ayudarme Joshep, ha sido un placer conocerte.
-¡Espera! Dije que te acompañaría hasta tu casa y así lo haré. No me perdonaría si te pasara algo.-
Irina sacó los ojos incrédula de que en verdad Joshep la siguiera, no podía arriesgarse a que su padre la viera llegar a casa con un hombre que no fuera Matt.
- ¡No puedes!- respondió precipitada.- A mi padre no le agradaría que un desconocido me llevara a casa. Además espera ver a Matt, no a ti.
-¿Y Matt entra a dejarte hasta tu casa?
-No, sólo me deja en la puerta. Supongo que sospechará cuando no vea su auto. Ya veré que invento, seguro estaré metida en un gran problema por el retraso.
-¿Crees que nalmente dejé de ser un desconocido?
-Sí, un poco. La plática que aunque ha sido breve, nos ha servido para conocernos mejor.

-¿Qué más te puedo decir en menos de un minuto, Irina?- preguntó Joshep, ansioso y agilizando sus palabras.- Soy soltero, vivo cerca de la universidad en un departamento que comparto con mi mejor amigo Enrique. Tengo 21 años, estudio ingeniería en sistemas, tercer semestre de la universidad llevo buen promedio, ¡ah sí! y soy muy responsable -Joshep sonrió al ver que Irina lo observaba con la boca semi-abierta.
-Joshep, es muy tarde y agradezco tus intenciones de querer cuidarme, pero de verdad no quiero buscarme problemas con mi padre, es muy cuadrado e intimidante.
-Hagamos esto, te acompaño hasta una cuadra antes de tu casa así podré ver que llegaste bien sin que tu padre me vea.
La idea de Joshep no parecía tan descabellada para Irina. -Está bien, suena razonable.

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