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Alguien como tu

—Estaba estudiando el primer semestre de artes a pesar de la desaprobación de mi padre. Pensé que hacía lo que me gustaba pero un día mientras esculpía un rostro no le encontré sentido a lo que hacía, era como si mi pasión hubiera desaparecido. Así que hice lo que nalmente mi padre deseaba, algo productivo a su modo de ver las cosas y me cambie de carrera. Al nal mi padre tenía razón al decir que mi pasión era algo pasajero y no un modus vivendi. Y tú Scott, ¿estás en el lugar correcto? —preguntó.

—¡Vaya!, no quiero sonar arrogante –tomó un trago de sake—. Me he esforzado por cumplir cada uno de mis sueños, cada cosa que hago no sé si sea correcta o no, pero es lo que nalmente quiero hacer. Quizá sólo me falta encontrar a la mujer que me haga vibrar, que me haga sentir vivo. Después de todo no planeo quedarme sólo y el tiempo apremia.

—Es extraño escuchar a un hombre preocupado por casarse...

—Nunca mencioné el matrimonio, sólo dije que quería encontrar a la mujer con la cual pasar mi vida.


—Espero que tengas suerte —dijo desinteresada.

—La tengo —sonrió antes de darle un último sorbo a su sake y pedir la cuenta.
Al salir del restaurante se encontraron con los guardias de Scott. Irina los saludó y aprovecho para despedirse de él.

—Gracias por la cena, estuvo deliciosa, usualmente no como cosas nuevas soy algo quisquillosa.

—Gracias por aceptar mi invitación. ¿Entonces te veré el sábado?

—No lo creo Scott, pero gracias por el ofrecimiento. Será mejor que me vaya.

—Te llevo a tu casa.


—No gracias, pre ero caminar.

—No te estoy preguntando Irina, de ninguna manera permitiré que te vayas sola puede ser peligroso.

—Probablemente estás acostumbrado a que se haga lo que pides, pero conmigo es diferente. Yo no soy tu empleada ni tú eres mi dueño, así que gracias. Nos vemos Scott.

Él se quedó perplejo ante la decisión de Irina. Con una seña le ordenó a uno de sus guardias la siguiera a discreción. La actitud que ella mostraba con Scott hacia que él se interesara más en ella. 

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