Ir al contenido principal

Día 14.

Las vacaiones estaban próximas, el sol empezaba a ser agobiante y el aire soplaba tibio por las tardes. La gente estaba de mejor humor y las actividades en la escuela eran cada vez más relajadas.
La primavera se acercaba y con ella un sin fin de actividades.

Mi prima Noemí se casaría en dos semanas, nos habían invitado a la fiesta. Noemí había huído con quien sería su esposo cuando tenía 17 años, tenía dos hijos de 14 y 12 años y consideró que sería prudente casarse por el bien de ellos.

Todos estaban entuciasmados, él había mandado su traje a la tintorería desde hacía una semana y esa misma tarde boleó sus zapatos.

Yo no estaba tan emocionada con su boda o con la invitación, mi hijo había estado enfermo durante mucho tiempo y mi ánimo estaba por los suelos.
Mis tíos en cambio estaban felices, sería la quinta vez que se convertirían en padrinos de anillos, la primera fue con nosotros y no solo eso, también me llevó al altar, me sujetó del brazo y me dijo "todo saldrá bien" cuando creí que todo saldría mal porque no habían conseguido las flores que pedí y luego, al entregarme a mi esposo le pidió que me cuidara, justo lo que un padre habría hecho.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Regresa a mí...

Leyó la última frase de la carta en repetidas ocasiones. Le mortificó la idea de pensar que él se había marchado para siempre. Scott tocó la puerta, entró cuando ella no respondió a su llamado. La miró fijamente sin decir una palabra. Supo que su amor no era correspondido. El recuerdo de aquel antiguo novio era más fuerte de lo que creyó.

Alguien a quien solía conocer.

Corría el sábado 4 de diciembre de 1999, eran poco más de las tres de la tarde y el sol brillaba en todo su esplendor. La tarde era estática, el aire no soplaba y no había ruido en las calles. El timbre de la puerta sonó y mi corazón palpitó lleno de emoción y nervios. A pesar de que habíamos estado hablando por teléfono desde hacía ya cuatro meses nunca nos habíamos visto en persona. Esa sería la primera vez. Cuando bajé las escaleras me postré frente a la puerta, tenía la opción de no abrir y perder la oportunidad de conocerlo, sin embargo abrí mi mundo a un sin fin de posibilidades.  Él estaba parado con un ramo de flores y una caja de chocolates, sonrió y me abrazó al conocerme, entonces mis ojos brillaron y correspondí a sus atenciones con una sonrisa y un abrazo. No era feo, no era guapo pero había algo en su mirada que me capturó por completo. Teníamos muchas cosas en común, eramos más que amigos, nos conocíamos a fondo a pesar del abismo que nos separaba, éramos almas gemelas,

Nuevo libro, Nueva edición

Les cuento que el libro está ya disponible en varias plataformas para su venta y con una nueva edición. Amazon Itunes Kobo Scribd Page Foundry Oysterbooks