Ir al contenido principal

Empacando.

¿Adultos?, vaya lío, qué tontería más grande tener que controlar mis emociones y no poder gritar, llorar o patalear.
Quiero tirarme en el suelo y llorar hasta que me canse de hacerlo. Tengo emociones que no quiero contener, quiero gritar, lanzarle las cosas a la cara, decirle que lo odio, amarrarlo a una silla si es necesario y no dejarlo ir hasta que saque todo lo que llevo dentro.

Quisiera abrazarlo, decirle que lo amo y que necesitamos calmarnos, darnos otra oportunidad o no, tal vez solo gritarle y decirle que es un completo idiota.
Decirle que odiaba cuando se quedaba callado, cuando no me demostraba sus emociones, cuando me ocultaba las cosas, cuando se iba sin mi a algun lado, cuando me daba órdenes como si fuera una niñita.

Odiaba que dejara los platos sobre el fregadero y ni siquiera los lavara. Odiaba que dejara la silla lejos de la mesa y que cada mañana tuviera que levantar su ropa del suelo, que dejara el baño desordenado, que no sacara la ropa de la secadora o que no apagara la impresora, que nunca prepara el café, que no supiera si me gustaba el azúcar o la miel.

Odiaba que...odiaba la forma en que me miraba con admiración cada vez que hacía algo bien. No soy una niña y me regañaba como si lo fuera, ¡pero que carajos te crees!, no soy de tu propiedad, puedo hacer lo que se dé la gana.
Odiaba que pasara dos horas frente al xbox, por qué juegan los hombres, odiaba que intentó enseñarme y no supiera ni poner el disco.

Hay tantas cosas que dejé de hacer por él. Dejé de reirme a carcajadas porque le parecía innecesaria la emoción, dejé de bailar porque él tenía dos pies izquierdos, no veía películas porque prefería ver documentales.
Detestaba a todos sus amigos, me fastidiaba que me miraran como si me hicieran un favor al hablarme de ciencia y tecnología.
Odiaba tantas cosas de él que ni siquiera recuerdo todo lo que llegué a amar a su lado.


Comentarios

Entradas populares de este blog

El domo parte 2

Nada de lo que había pasado la noche anterior había sucedido realmente. Ese fue el primer pensamiento que Alexa tuvo al despertar. Se sentía mareada, como si no hubiera descansado en toda la noche, una fuerte ráfaga de aire entró por su ventana tirando al suelo el florero que estaba en la mesa. Corrió a cerrar la ventana y se cortó el pie con uno de los vidrios, entonces sujetó su pie y buscó un paño con el cual detener la sangre que brotaba y así poder llegar al baño para limpiar la herida. Abrió la llave del agua caliente de la bañera y se sentó a un lado, al retirar el paño se sorprendió al ver que estaba seco y limpio. El vidrio aún estaba incrustado en su pie pero no había sangre y la herida cerró tan pronto lo sacó. Recordó encantes que nunca había visto su sangre, nunca se había cortado, ni fracturado un hueso, nunca había faltado a la escuela a causa de una enfermedad, no sabía lo que era tomar medicinas. Cerró la llave cuando el baño se llenó de vapor, limpió el espejo con su ...