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Capitulo 23 parte 1


capitulo 23


Alexander entró a la galería por la puerta trasera, recorrió el pasillo que lo condujo hasta la oficina de Menina y golpeó la puerta dos veces con los nudillos para después abrir.

Ella estaba ultimando detalles con Craig respecto a su próxima exposición, al verlo entrar  se levantó de inmediato y se acercó a él dándole un fuerte abrazo.

Craig se levantó, estrujó su mano y se retiró para dejarlos solos y que pudieran hablar.


-Comenzaba a creer que no vendrías.


-No podía faltar, quería ver a alguien.


-¿Aquí? ¡Vaya! ¿Es esa chica misteriosa de la que no me quisiste hablar en Perch?


-Se llaman Nina y nos conocimos en Praga, trabaja para GLAM pero seguramente debes recordarla.Hace un par de años compré una de sus fotografías,¿la quinta avenida?


-¡Claro! La amiga de Craig, le hice una propuesta, bueno no directamente pero ella no parecía interesada.Sabes que no soy de las personas que supliquen, ni siquiera con el talento que tenía, hubiera sido una excelente adquisición para mi equipo.


-Estoy completamente enamorado de ella.


-Y supongo que quieres le de otra oportunidad -sonrió cómplice-. Es muy linda y aunque no lo fuera,cualquiera que no sea Nola tiene mi aprobación.


-Ella no volverá a ser parte de mi vida, ya te dije no puedo confiar en su palabra.Cenar con ella fue un gesto de agradecimiento por lo que hizo.


-¡Más te vale! No quiero verte sufriendo nuevamente por esa arpía.


-No lo haré. 


-Háblame de Nina, ¿cómo es que se conocieron?


Alexander lanzó un suspiro y comenzó a hablar, le contó todo lo que pasó en Praga, el accidente y el problema en el que se vio involucrado. Menina lo observó atenta, no podía dar crédito a todo lo que había pasado desde que volvió.


-Estuve pensando en el comentario que hizo Nola respecto a que ceda el poder de Sideria a mi padre.


-Creí que habías dicho que no volverías a confiar en ella.


-Sólo una temporada, en lo que aprendo del negocio, no quiero llevarlo a la ruina y no tengo experiencia.Él tiene más pericia en este mundo.


-No es precisamente lo que tu abuelo hubiera querido que hicieras.Escucha no quiero ser yo quien te lo diga pero él no tiene buena reputación, hace un año corrieron rumores de que estaba en la ruina, incluso tuvo varias demandas de algunos de sus socios.


-Lo que dices es una locura,mi abuelo ni siquiera mencionó nada de eso además, de ser cierto  ¿cómo puede mantener su estilo de vida?


-Alguna vez mencionaste que tus padres se casaron por bienes mancomunados.Quizá este tomando el dinero de tu madre.


-Imposible, ellos se van a divorciar,estoy seguro que mi madre no permitiría que sacara el dinero de ese modo y desde luego que no hablamos de cantidades insignificantes.


-Alex  yo sólo te digo lo que escuché, es mejor estar informado antes de que tomes una decisión equivocada de la cual puedas arrepentirte.


-Hablaré con mi madre -añadió dudoso-, quizá sean simples rumores.


Alexander la miró lleno de incertidumbre, pensó que sería buena idea revisar los estados financieros de su padre antes de cederle el poder de Sideria.



El estridente ruido de la música y la leve sensación de aturdimiento provocado por el licor que había bebido la hicieron trastabillar.

Cruzó la pista entre las luces y el humo y se dirigió a la terraza.Se acercó al barandal de cristal templado que rodeaba el lugar, sintió una febril ráfaga de aire que alborotó su cabello.


La vista desde ahí era espectacular, se podía ver gran parte de Los Ángeles.Inhaló profundamente hasta inflar su pecho reteniendo el aire por un par de segundos,y cerró los ojos, creyendo que estaba sola.


-Hermosa vista ¿no crees?


Él la sorprendió, se giró de inmediato a verlo y no pudo disimular la alegría que le causaba verlo.


-¡Alex! ¿qué haces aquí?


-Te dije que Menina era una de mis mejores amigas, necesitaba hablar con ella.


-¿Tiene algo que ver con que te fueras a media entrevista?


-En parte -dijo y se recargó en el barandal.


Menina y Alexander eran amigos desde hace varios años.Ella sabía todo lo referente a su vida pero era muy discreta.Su consejo fue simple, hablar con Nina y decirle la verdad.


-¿Esta todo bien?


Él volteó a verla, por un segundo sus miradas se cruzaron haciendo que instintivamente ella le sonriera y él terminara olvidando sus problemas.


-No del todo, mis padres se van a divorciar, mi hermana esta de luna de miel y supongo que no recibirá con mucho agrado la noticia, al menos no tanto como yo.


-¡Oh lamento escuchar eso!


-Creo que es lo mejor que ambos pudieron hacer, siempre han sido tan diferentes, lo único que tenían en común desde hace varios años éramos mi hermana y yo.


-¿Por qué esperaron hasta ahora para tomar esa decisión?


-Supongo que no querían herir a mi abuelo, él siempre estuvo a favor de la familia pero ahora que ya no esta, todo cambió.Desde que regresé todo ha ido de mal en peor y parece que nunca acabará -se llevó las manos al cabello y lo echó para atrás desesperado.


-Tal vez deberías volver a Praga -sugirió.


Él volteó a verla pensativo ante la sugerencia.


-No puedo dejar la siderurgia, le prometí a mi abuelo que cumpliría su última voluntad y es lo que voy a hacer, a pesar de que mi padre no este de acuerdo en que lo haga.


-Lo siento yo, no debí entrometerme -se sonrojó.


Alexander no quería sofocarla con sus problemas, necesitaba cortar de tajo esa conversación antes de que Nina se enterara de algo inapropiado.


Nina lo observó atenta, la música de fondo le trajo un vívido recuerdo de él a su lado en Praga.Se sintió mareada,bajó la mirada y se alejó hasta sentarse en una jardinera.

Él se acercó nuevamente a ella curvando ligeramente sus labios, se hincó y acarició su rostro tiernamente.


-¿Te sientes bien? -preguntó angustiado.


Nina rozó intuitivamente su mano y cerró los ojos por un momento hasta dejarse llevar por el frenesí que su cercanía le provocaba en medio de la penumbra.


Su comportamiento no lo hizo vacilar, se puso en pie y se sentó a su lado, la abrazó y ella se deleitó con el exquisito aroma del perfume que emanaba de su cuerpo.La delicadeza con la que la abrazó la hizo estremecer.


-Sí -susurró.


Bajo esa cortina de estrellas que se perdían entre las luces de los edificios que rodeaban el lugar, él tuvo que contener sus deseos por besarla luego de que ella se apartara súbitamente, completamente ruborizada.


Ella lo miró abstraída, una inexplicable e intensa ansiedad invadió su pecho.Sintió la necesidad de preguntarle qué había pasado entre ellos pero tuvo miedo.


-Tengo que regresar, necesito hablar con Craig -se puso en pie.


-¿Para qué quieres hablar con él?


-Hace algún tiempo me ofreció formar parte del equipo de Menina, quería saber si aún esta interesado ahora que abrió una nueva galería en Nueva York.


-¿Nueva York? -preguntó sorprendido- ¿te quieres ir de aquí? 


-Sí -musitó cohibida-. Recibí una oferta de un periódico, necesito alejarme de todas las cosas que no puedo recordar y me agobian.Quiero volver a empezar, dejar todo atrás.


-Nina -la sujetó de la mano y la miró fijamente queriendo decirle tantas cosas pero no se atrevió-, no puedes irte.Es decir, huir de tu vida no hará que mejores sino todo lo contrario.


-Sé perfectamente porqué lo dices -los ojos se le llenaron de lágrimas- pero,no tengo idea de quién soy, no te recuerdo, no sé qué pasó en Praga ni lo que siento por tí.Me gustas pero en realidad no te conozco.


-Entonces dame la oportunidad de reconquistarte,estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario con tal de estar a tu lado.


-¿Y si eso nunca sucede? No quiero darte falsas esperanzas.


-Si ya te enamoraste de mi una vez, puedo hacer que lo hagas de nuevo, sólo déjame intentarlo, sin plazos ni espacios.Si te quieres ir a Nueva York por mi esta bien, te iré a ver los fines de semana, cada vez que pueda o sea necesario -imploró-, ¡por favor!


-¿Por qué haces esto?


-Porque de verdad te amo y si al final de todo descubres que yo no era el indicado, te prometo que me iré.


-De acuerdo -balbuceó.


Alexander la tomó de la mano y ambos salieron por la puerta trasera de la galería,él la llevó a su departamento y antes de irse le dio un tierno beso en la frente que la tomó por sorpresa.


-No te voy a presionar, sólo dejemos que las cosas fluyan, mañana pasaré por ti, te llevaré a un lugar que te encantará.


#

Alexander le quitó el pañuelo de las ojos a Nina.Ella miró asombrada el lugar,era como un escenario.

Había un enorme árbol en centro del lugar y atrás una gigantesca pantalla de cine con una proyección de la luna, en el techo un montón de leds simulaban el cielo estrellado.

Inmediatamente pensó que estaba en alguna especie de autocinema pero no había nadie más que ellos ahí, era más bien como una gigantesca bodega adaptada para la ocasión.


-¿En dónde estamos?


-¿Te gusta? -preguntó sentado desde el cofre de su auto.


-Desde luego, es hermoso.No tenía idea de que hubiera lugares así en L.A.


Alexander se bajó del auto y sacó de la cajuela una caja, la tomó de la mano y se sentaron en una manta que estaba colocada junto al árbol.Nina acarició el pasto, era bastante suave para ser artificial.De inmediato comenzó la proyección de la película.

Él sacó un bote de palomitas, un pare de sodas y caramelos de la caja.

Más que ver  la película Alexander ser dedicó a observarla en medio de la penumbra.


-Esta película es un clásico, debo  haberla visto unas 15 veces.Es muy triste, no concibo un amor truncado por el destino, debe ser muy difícil superar algo así, es decir perder al amor de tu vida -Nina volteó a ver a Alexander al no escuchar respuesta alguna-. Lo siento, creo que no te gusta hablar en las películas.


-Me gusta escucharte. ¿Qué harás mañana?


-¿Es una propuesta?


-Quizá -sonrió provocativo-. Hablé con Menina de ti, esta interesada en conocerte.


-Debes estar bromeando.


-No, ¿te parece si paso por tí a las 2?


-¿Le pedirás que no me envíe a Nueva York?


-No, si es lo que quieres apoyo tu decisión.


-¿Por qué haces esto? si me voy no nos volveremos a ver.


-Quiero que seas feliz, y si eso implica tener que alejarme lo haré.


-Creí que me querías.


-Lo hago pero no pretendo poseerte ni truncar tus sueños.


-Eso es muy lindo de tu parte, gracias -dijo y le dio un beso en la mejilla.


-¿Te parece si vamos a cenar?


-Acabamos de comer palomitas y dulces, ¿en serio quieres comer más? -preguntó burlona.


-Ese sólo fue el aperitivo, ven.


La tomó de la mano y ambos subieron al auto.Alexander condujo hasta su departamento. 

Nina se cohibió un poco al darse cuenta a dónde la llevaba, se sintió incómoda pero no opuso residencia.

El departamento de Alexander era bastante amplio, como tipo loft excepto que había unas escaleras a un lado de la puerta que llevaban el segundo piso en donde se encontraba la recamara.

No estaba segura de que ya antes hubiera estado ahí, entró cautelosa y puso su bolsa sobre una de las sillas que se encontraban junto a la barra una vez que él encendió las luces.


-Tu departamento es lindo -dijo y lo recorrió hasta llegar a la ventana- ¿ya había estado aquí antes? -preguntó inquieta.


-No, es la primera vez que vienes. ¿Te gusta la pasta? -dijo y se dirigió a la cocina.


-¿Tú, cocinas? -completamente sorprendida pero sin voltear se recargó en la ventana observando su reflejo.


-Aprendí a hacerlo, viví muchos años solo. 


La vista del downtown era asombrosa, seguramente el departamento costaba una fortuna.Se acercó a la cocina y se sentó en una de las sillas de la barra mientras lo observa cocinar.Sentía algo inexplicable por él, su compañía no le era indiferente pero no podía decir que era amor.

Mientras él cocinaba ella puso la mesa en la terraza, en cuanto terminó se acercó al barandal y se embelesó con la vista.

Alexander encendió un par de velas,abrió una botella de vino y sirvió un par de copas.Se acercó sigiloso a ella y la rodeó con sus brazos por atrás tomándola por sorpresa y haciéndola estremecer encantada.


-Me encantas Nina -le susurró al oído.


-¿Te parece si cenamos? -Interrumpió nerviosa y se sentó en la mesa.


-De acuerdo -respondió desconcertado.


-La semana que entra iré a ver departamentos a Nueva York ¿te gustaría acompañarme?


-Te iba a pedir que me acompañaras a San Diego, tengo una reunión de negocios y no la puedo cancelar. ¿Por qué no esperas a ver lo que dice Menina?


-De cualquier forma me iré, acepté la propuesta que me hizo el New Post, estaré trabajando ahí una temporada en lo que resuelvo mi incursión en las artes.


-¿Y cuándo será eso?


-En 2 o 3 semanas.


-Bien entonces te alcanzaré en Nueva York tan pronto como termine mi reunión. 


-Esta bien -sonrió complacida,observó su reloj y sintió un ligero bochorno provocado por el vino-. Se hace tarde y ya he bebido demasiado así que será mejor que me vaya.Fue una velada increíble, gracias.


-Te llevaré -dijo y se tomó el último trago de vino.


Nina se puso de pie, tomó su bolsa y se acercó a la puerta.Alexander puso la mano en la perilla pensativo.


-Quédate -suplicó-, quiero pasar la noche contigo.


Ella lo miró asustada, jamás imaginó que sería tan directo.


-No creo que sea buena idea, tal vez no debí venir a tu departamento.Lamento haberte dado una idea equivocada respecto a  mis intenciones.


-No espero que pase algo entre nosotros,al menos no esta noche.Estoy consiente que para tí es como si nos acabáramos de conocer. Te prometo que no voy a tocarte hasta que estés convencida de que eso es lo que quieres.


-¿Tú y yo ya...es decir -balbuceó- qué tan íntima es nuestra relación?


-¿Te refieres a si ya tuvimos relaciones? -Nina evadió su mirada y guardó silencio dejando implícita la respuesta,él la observó atento- ¿Estaría mal?


-No recuerdo este amor que nos teníamos y quizá nunca lo haga, si eso no sucede no quiero que tengas expectativas erróneas respecto a nosotros.


Alexander bajó la mirada, cruzó los brazos y se recargó en la pared.


-No lo haré, me basta con tenerte a mi lado, el tiempo pondrá las cosas en su lugar.


-Sólo no te ilusiones demasiado,me agradas y no me gustaría lastimarte -dijo con sinceridad.


-De acuerdo -respondió seguro de que ella empezaba a sentir algo por él.


Comenzaba a hacer frío,él cerró la puerta de la terraza y ambos se sentaron en la sala a ver una película.Nina se recargó en su hombro y en menos de 10 minutos se quedó completamente dormida.

Alexander la cargó y la llevó a su habitación en  medio de las sombras que se formaban por la luz que entraba en las ventanas.

Nina abrió los ojos al sentir la suavidad de la seda en su rostro, lo vio recostado a su lado mientras veía hacia el techo y lo tomó de la mano haciéndolo voltear.


-¿Por qué estas temblando? 


-No lo hago -se apresuró a contestar entre murmullos.


-Sabes que sí -dijo con suavidad viéndola a los ojos.


-Lo siento, tu cercanía me pone nerviosa.


-Ni siquiera puedo tocarte.Dime qué piensas Nina -musitó y entrelazó sus dedos con los de ella.


-Es confuso, me gusta estar contigo,pero, tengo miedo que termines harto de todo esto y te alejes de mí.


-No voy a presionarte.


-Lo sé -susurró y se recargó sobre su hombro hasta quedarse dormida.



La luz que entró por la ventana hizo que ella despertara, se giró apresurada en busca de Alexander pero en su lugar había una tarjeta.


"Tuve que salir por una cuestión familiar, después te cuento, volveré antes de las 2.


Por favor espérame, Alexander."


Mientras leía la nota escuchó que alguien abría la puerta.Se puso los zapatos y bajó apresurada las escaleras acomodándose el cabello.

Se detuvo súbitamente al ver a una despampanante mujer rubia de ojos azules en la entrada.


-¿Quién eres? -preguntó inquieta.


-Así que tú eres el nuevo capricho de Alexander -dijo recorriéndola de pie a cabeza-. No me impresionas, eres insignificante.


-¡Quién eres y qué quieres!


-Supongo que no te lo dijo, claro, quería acostarse contigo y si te decía que tenía novia no ibas a aceptar.


-¡Cielos! -dijo furiosa, tomó su bolsa  y salió del departamento.



Amy estaba tomando un café en la cocina cuando escuchó a Nina entrar despavorida al departamento.Se levantó de inmediato de su silla y se acercó a ver porqué estaba tan alterada.


-¿Qué sucede?


-No quiero hablar contigo, sé que no eres confiable.


-¡Nina lo siento! Sólo queríamos protegerte, Nathan me contó lo que hablaron, te vio irte con Alexander de la galería.Supongo que él te dijo todo lo que pasó entre ustedes.


Ella la miró desconfiada, se sentó en el sofá y recargó su cuello en el respaldo.


-¡Me siento tan estúpida! Tal vez ustedes no estaban del todo mal al no querer decirme lo que pasó en mi vida. Me daré un baño y me iré, no quiero estar cuando él venga -dijo y se levantó del sillón.


-¿Pasaste la noche con él?


-No del modo en que tú crees.


-Escucha, prepararé un poco de té en lo que te duchas, te relajas y piensas mejor las cosas.


-¡Bien! -respondió fastidiada.


Amy no solía ser muy razonable pero conocía a Alexander, sabía de lo que era capaz de hacer por su amiga.Minutos después Nina regresó a la cocina, se sentó en la barra y bebió su té sin decir una palabra mientras Amy la observaba ansiosa.


-¿Me dirás qué pasó?


-Estuvimos juntos, me pidió que me quedara en su departamento.


-¿Te forzó a ...?


-¡No!, fue muy respetuoso, sólo nos recostamos y me quedé dormida.Cuando desperté él se había ido, dejó una nota.Escuché la puerta y creyendo que había regresado bajé.Me encontré a su novia en la entrada.


-Escucha, quien quiera que haya sido esa mujer te lo dijo para molestarte.Él no tiene novia y te lo puedo asegurar.Cuando estuviste en el hospital lo investigué a fondo.Alexander es honesto, puedes confiar en su palabra.


-¿Qué hay de tu palabra Amy?


-Te juro que no te miento tampoco Nina -dijo colocando su mano sobre su pecho.


El timbre sonó insistente haciendo que de un brinco Amy corriera a abrir.Alexander entró despavorido al departamento buscando a Nina quien cruzó los brazos y se mordió el labio cuando lo vio. 

Amy corrió a su habitación dejándolos solos.



-¡Te juro que puedo explicarte lo que pasó! -dijo y se sentó frente a ella-. Nola fue mi novia pero terminamos antes de que me fuera a Praga.Desde que regresé ha estado acosándome con el pretexto de querer ser mi amiga pero yo solo te quiero a ti.Le dejé en claro que no vuelva a buscarme.


-O.k. -dijo indiferente, no necesitaba más explicaciones.


Él la miró desconcertado.


-¿En serio? ¿No vas a discutirme?


-¿Nos vamos, son casi las 2?


-O.k.



#

Menina Pride era un excéntrica heredera de 33 años.Tenía el cabello negro, rizado bastante alborotado, no era muy alta pero siempre caminaba perfectamente erguida.Solía vestir ropa de diseñador y siempre era tendencia en moda.

Ella y Evangeline se conocieron en la universidad pero por azares del destino terminó siendo mejor amiga de Alexander.


Cuando Nina y él llegaron a la galería, Menina sostenía una acalorada discusión con Craig. En cuanto los vieron llegar cortaron la conversación y ambos se acercaron a saludar.


Mientras Craig y Nina hablaban, Alexander  llevó a Menina  hacia un extremo de la galería.


-Recibí una llamada de Evangeline esta mañana.


-Creí que estaba en su luna de miel.


-Regresó, se enteró del divorcio.Hablé con Loyd.


-¿Y qué te dijo?


-Él me dijo lo mismo que tú, me dijo que investigará a fondo las transacciones hechas desde la cuenta de mi madre, será extremadamente minucioso. 


-Eso suena bien.


-Mi padre aún no firma.¿Mencioné que no ha vuelto a la casa desde hace un par de semanas?


-¿En dónde se esta quedando?


-Supongo que en alguno de sus hoteles.


-Y a todo esto ¿cómo lo tomó Evangeline?


-No muy bien, sigue pensando que todo es culpa de mi madre.


-¿Le dijo que tu padre tiene una amante?


-No, ella prefirió no herir más la susceptibilidad de mi hermana.


-Y prefirió seguir siendo la villana.


-





Crag vio con buenos ojos la presencia de Nina, sabía que esa reunión traería algo bueno, se acercó a platicar con ella mientras Menina murmuraba con Alexander en un extremo de la galeria.


-¿Entonces aceptaras la oferta?


-Sólo espero tener una Los cuatro se sentaron y ordenaron.



Tan pronto como Craig se dio cuenta de la presencia de Nina se levantó 


-ella era muy directa y no le gustaban los rodeos.




Su manera de vestir siempre le pareció que rallaba en lo ridículo pero eso no era algo que ocupara sus pensamientos, en realidad lo importante era su amistad


Dueña de una colección de arte que había pasado de generación en generación.


misma que sus abuelos habían adquirido  inigualable y poseedora de un gran talento pictórico.

Disfrutaba cazando talentos y montar subastas y exposiciones.


 que se divivdi a entre óleos, fotografias, y piezas de 


 


 

Alexander colgó el teléfono, se levantó del sillón  y caminó por toda la sala de juntas hasta llegar a la ventana, metió las manos en los bolsos de su pantalón y completamente abstraído meditó durante un par de minutos su posición en la empresa.




-para entrar a la oficina y esperar a que Alexander regresara, mientras esperaba tomó el teléfono y llamó a Kenneth.


-¿Me extrañas?


-¿Por qué susurras?


-Estoy en la oficina de tu hijo esperándolo.


-No debiste llamar entonces.


-Eso lo hace más excitante.


-No vas a adivinar lo que tengo en mis manos.


-¿Qué?


-El acta de divorcio 

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