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Un día sin ti

La profunda sensación que le provocó la vista a través de esa ventana era inexplicable.
El tono azulado del cielo, la calidez del sol, el aire tibio.
Recordó un día de su infancia cuando salía a nadar con sus primos. Sintió el agua de la piscina acariciando su cuerpo. El sol brillando por encima de los árboles, el aire fresco.
Jamás se había sentido tan extremadamente feliz como cuando se recostaba en la orilla de la alberca. Cerraba los ojos y dejaba que el sol calentara el agua. Sentía como su rostro se iba secando y su cuerpo se fundía con el agua de la piscina. No quería salir de ahí.
Quizá si le hubieran preguntado por un día feliz, hubiera dado mil vueltas a la pregunta antes de responderla y, probablemente no hubiera sido del todo honesta.
Fue incluso extraño para ella el hecho que, una ventana, le trajera ese hermoso recuerdo almacenado en la profundidad de su memoria.
A.Holt

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