Ir al contenido principal

Después de ti...

 Nina Morgan tenía 24 años, enormes ojos oliva,cabello oscuro largo hasta casi la mitad de la espalda, labios carnosos y nariz pequeña.
Aquella noche había acudido al after party de la pasarela de Brandy Berkley, llevaba un hermoso vestido vintage de satín largo, color vino, descubierto de la espalda, el cabello recogido en un chongo y una banda con una pluma con un broche de pedrería.
Sus labios rojo carmín y los ojos delineados acentuaban sus facciones.Tenía una belleza espectacular y un rostro angelical.Cada vez que sonreía sus mejillas se iluminaba de una manera especial.
Era tímida y un tanto desconfiada de las persona, quizá se debía en parte al mal entendido que años atrás había provocado que huyera de Amsterdam.
Ella y su amiga Amy estaban en la barra bebiendo cerveza cuando uno de los bailarines que trabajaban en el evento se acercó a Nina hipnotizado por su despampane presencia.
Nina le sonrió, de otra forma jamás lo hubiera hecho.
Él era muy atractivo, extrovertido y directo, estaba consiente de lo alucinante que era su presencia y sabía cómo sacarle provecho.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Regresa a mí...

Leyó la última frase de la carta en repetidas ocasiones. Le mortificó la idea de pensar que él se había marchado para siempre. Scott tocó la puerta, entró cuando ella no respondió a su llamado. La miró fijamente sin decir una palabra. Supo que su amor no era correspondido. El recuerdo de aquel antiguo novio era más fuerte de lo que creyó.

Nuevo libro, Nueva edición

Les cuento que el libro está ya disponible en varias plataformas para su venta y con una nueva edición. Amazon Itunes Kobo Scribd Page Foundry Oysterbooks

Alguien a quien solía conocer.

Corría el sábado 4 de diciembre de 1999, eran poco más de las tres de la tarde y el sol brillaba en todo su esplendor. La tarde era estática, el aire no soplaba y no había ruido en las calles. El timbre de la puerta sonó y mi corazón palpitó lleno de emoción y nervios. A pesar de que habíamos estado hablando por teléfono desde hacía ya cuatro meses nunca nos habíamos visto en persona. Esa sería la primera vez. Cuando bajé las escaleras me postré frente a la puerta, tenía la opción de no abrir y perder la oportunidad de conocerlo, sin embargo abrí mi mundo a un sin fin de posibilidades.  Él estaba parado con un ramo de flores y una caja de chocolates, sonrió y me abrazó al conocerme, entonces mis ojos brillaron y correspondí a sus atenciones con una sonrisa y un abrazo. No era feo, no era guapo pero había algo en su mirada que me capturó por completo. Teníamos muchas cosas en común, eramos más que amigos, nos conocíamos a fondo a pesar del abismo que nos separaba, éramos almas gemelas,