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El hilo rojo...

Sky se hincó para acomodar los archivos que estaban en la parte de abajo del archivero, escuchó el rechinido de la puerta, observó su reloj y puso los ojos en blanco, faltaban 10 minutos para las 4 de la tarde.
Se alzó y colocó los folders sobre su escritorio, abrió su agenda y saludó al paciente viéndolo de reojo pero sin prestar atención en realidad.

-Buenas tardes, en seguida lo atiendo señor... -Hizo una pausa intentado encontrar el nombre.-

-Whitham. -Interrumpió.-

-¡Claro! señor -Volteó a verlo y enmudeció al ver que se trataba del mismo hombre de la cafetería.- ¡Latte doble! 

-La cajera de la sonrisa bonita hum...Sky ¿cierto?

-Sí, creí que no ponías atención a los nombres.

-Uno tan peculiar como el tuyo es imposible de olvidar.Sin embargo veo con tristeza que tú te olvidaste del mío.

-Lo lamento. -Se sonrojó.-

-Creí que nuestra conversación había sido especial. -Dijo con sarcasmo.- Entonces dime, ¿también trabajas aquí o me estas siguiendo?

Sky sonrió sonrojada.

-Tengo varios empleos a decir verdad.

-Así que te seguiré viendo en todas partes por lo visto.

-Probablemente,los fines de semana soy edecán.

-Dime Sky ¿cuándo descansas?

Ella esbozó una diminuta sonrisa.

-Prefiero mantenerme ocupada, no pensar en tonterías.

-¿Tonterías? Ya veo.

-¿Podría llenarme este formulario señor Whitham?

Ella le entregó la hoja y se sentó nerviosa en la silla que estaba atrás del escritorio.Fingió acomodar unos documentos pero su ansiedad era notoria.

-¿Cuánto tiempo llevas trabajando para el doctor Wayne?

-Casi un mes.

-Eso explica todo.

-¿A qué se refiere?

-No es mi primera consulta con él, ya tengo expediente. -Dijo restándole importancia.-

-¡Oh lo siento! Yo, debí preguntarle. -se levantó y comenzó a buscar su expediente.-

-Háblame de tu.

-Discúlpame, lo buscaré de inmediato.

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