La cita.

Te preguntarás por qué después de todos estos años no te he buscado, no es que no haya querido hacerlo es solo que no he tenido el valor de hacerlo.
Te confieso que me mata la duda de saber cómo estas, con quién y a la vez, la posible respuesta me provoca escalofríos.

Me da miedo saber que finalmente me olvidaste, que aprendiste a vivir sin mi.
Te he extrañado no lo niego, pienso más en ti ahora que cuando estábamos juntos.
No ha muerto en mí la esperanza de volverte a ver, de escuchar tu voz y tenerte entre mis brazos, de reír a carcajadas de tonterías y vivir como solíamos hacerlo, sin preocupaciones.

No te he olvidado y nunca lo haré, a pesar del tiempo, de la distancia y del silencio que hay entre nosotros.

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