Ella era...

Descubrí que detrás de esa coraza se escondía un corazón herido que intentaba resistir en un mundo lleno de críticas.
Ya no la juzgué, me limité a observarla mientras sacaba todo ese dolor en su interior y sollozaba.
Reconoció la imperfección en sus actos y por primera vez pidió perdón de forma honesta, me sentí en paz, como si hubiéramos terminado ese karma que nos persiguió durante varias vidas.
La abracé, como hacía muchos años no lo hacía.
Mi madre era sin duda una mujer de carácter fuerte, difícil,hostil.Siempre viviendo a la defensiva para evitar ser herida  y poniendo una barrera incluso conmigo.

Sonreí cuando finalmente reconoció que sus exigencias me habían hecho más daño que dado un beneficio y entre lágrimas y risas finalmente nos perdonamos.

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