Ir al contenido principal

Día 16.

¿Mencioné que él era mi cómplice de aventuras?

Lo conocí cuando cumplí 9 años aunque ya lo había visto en varias ocasiones en el patio, yo corría atrás de los coches, me escondía y veía como se despedía de mi tia, en aquel entonces era solo el pretendiente de mi tía, ni novios, ni amigos, solo alguien interesado en ser parte de la familia.

Tenía un coche blanco y ella una foto de él en su moto de carreras sobre su buró.

Recuerdo que me dio dos cosas, una pistola llavero que hacía sonidos y que cuando me la dio me pareció el regalo más fabuloso del mundo. Aún lo tengo guardado.

Y una lotería por mi cumpleaños.

Yo era como ese animalito perdido que busca un poco de afecto. Mi padre nos abandonó cuando tenía 3 años, de él solo tenía el apellido y un perro, un enorme y bellísimo Lassi al cual llamamos payaso.
Payaso porque cuando mi mamá dejó la casa donde vivía con mi papá, el primero en subirse al auto fue el perro, como si estuviera dispuesto a conducir con tal de no dejarnos.
De mi padre recibía un montón de regalos por año, siempre el mismo días, tal vez en mi cumpleaños, los enviaba con el chofer pasadas las 4 de la tarde.
Éste bajaba los regalos y yo no entendía qué pasaba, solo que todos eran para mi, una mansión de barbie, pelotas, juguetes costosos. A mi papá nunca lo ví.

Crecí sin una figura paterna, aunque siendo honestos no la creí necesaria. No, sino hasta que mis amigas hablaban de su papá o de su familia y entonces me preguntaba, cómo era vivir con una persona que no fuera mamá.

Cuando mis tíos se casaron, se quedaron a vivir con mis abuelos. A él lo veía todos los días cuando se iba a su taller, era extraño ver a otro hombre en la  casa que no fuera mi abuelito.
Pero poco a poco se hizo más familiar su presencia.

Él sabía escuchar, reía con mis chistes, me daba consejos, me hablaba con cariño y era cómplice de mis aventuras.
Él llamó por mi al chico que me gustaba para que no tuviera que enfrentarme a las preguntas de su madre, él era mi amigo.

Me llevó por primera vez al antro, a él le dije que tenía novio y cómo lo había conocido, no recibí un regaño sino un "ten cuidado".
Él siempre se alegraba con mis logros y lloraba con mis fracasos, él me llevó a la universidad el primer día, era mi padre, al menos lo fue.

Mis tíos no tuvieron hijos pero tenían un montón de sobrinos, unos más queridos que otros e incluso hasta a mi perro lo llegó a querer como si fuera el suyo.

A veces parece que he vivido toda mi existencia sumida en un sueño.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Regresa a mí...

Leyó la última frase de la carta en repetidas ocasiones. Le mortificó la idea de pensar que él se había marchado para siempre. Scott tocó la puerta, entró cuando ella no respondió a su llamado. La miró fijamente sin decir una palabra. Supo que su amor no era correspondido. El recuerdo de aquel antiguo novio era más fuerte de lo que creyó.

El domo parte 2

Nada de lo que había pasado la noche anterior había sucedido realmente. Ese fue el primer pensamiento que Alexa tuvo al despertar. Se sentía mareada, como si no hubiera descansado en toda la noche, una fuerte ráfaga de aire entró por su ventana tirando al suelo el florero que estaba en la mesa. Corrió a cerrar la ventana y se cortó el pie con uno de los vidrios, entonces sujetó su pie y buscó un paño con el cual detener la sangre que brotaba y así poder llegar al baño para limpiar la herida. Abrió la llave del agua caliente de la bañera y se sentó a un lado, al retirar el paño se sorprendió al ver que estaba seco y limpio. El vidrio aún estaba incrustado en su pie pero no había sangre y la herida cerró tan pronto lo sacó. Recordó encantes que nunca había visto su sangre, nunca se había cortado, ni fracturado un hueso, nunca había faltado a la escuela a causa de una enfermedad, no sabía lo que era tomar medicinas. Cerró la llave cuando el baño se llenó de vapor, limpió el espejo con su

Regresa a mi...

Les comparto la portada del tercer libro de la serie #predestinados