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A tu lado capitulo 16 parte 2

 

Con los años los pasos del señor West eran cada vez más imperceptibles, entró a la casa al percatarse que su hijo se había levantado molesto de su asiento, su intención era hacerlo volver de la mejor manera a la ceremonia.

Kenneth había dejado abierta la puerta del estudio, el señor West se acercó hasta donde él estaba sin emitir ningún ruido, se colocó a su lado haciendo exactamente lo mismo que su hijo y luego de un par de segundos sin poder escuchar nada prosiguió.


-¿Qué estamos escuchando?


Kenneth se giró asustado, hizo una mueca y puso los ojos en blanco, no esperaba ver a su padre al lado.


-¡Papá! -susurró molesto- ¿qué haces aquí?


-¿Qué te parece que hago? -hizo una pausa y se acercó a la puerta.


-Te estas burlando de mi -musitó aún más enfadado.


Kenneth tomó del brazo a su padre y ambos salieron del estudio provocando que la curiosidad del señor West fuera aún mayor.


-Me preguntaba qué había sido tan importante como para que tu regresaras a la casa en medio de la ceremonia.¿A quién espiabas?


Kenneth sonrió nervioso, bajó la mirada y prosiguió desviando la conversación.


-Sabes bien que no estoy de acuerdo con todo este circo, no me parece que me hayan expuesto de esta forma.


-¿Exponerte? -Preguntó desconcertado- No creo que seas tú el centro de atención, al menos no el día de hoy. Sabes hijo -se acercó paciente a él y lo tomó del hombro-, escuchar las conversaciones ajenas es de muy mal gusto -susurró-, no recuerdo haberte fomentado eso.


-Creo que regresaré a la ceremonia -sonrió fingido.


Loyd bebió plácidamente su trago mientras esperaba que Alexander hiciera su pregunta.


-¿Qué hay entre mi madre y tú?


Alexander lo miró fijamente a los ojos haciendo que derramara su bebida y se levantara de tirón del asiento.


-¿A qué te refieres? Soy su abogado, ¿qué más puede existir?


-Dímelo tú.


-Alexander creo que esta conversación esta saliendo de tono.No tengo nada más que agregar respecto a lo que te dije.


-Evangeline escuchó la conversación que mantenías con ella la otra noche y asegura que tú y ella tienen algo que ver.


Loyd esquivó la mirada, se puso nervioso ante la insistencia de Alexander quien lo observaba inexpresivo en busca de una respuesta que calmara sus dudas.


-No es lo que tú crees y no me parece correcto que duden así de tu madre,Jennifer siempre se ha dado a respetar y si se enterara que me cuestionaste al respecto se ofendería demasiado.


-¿Qué hay de ti? ¿Estas interesado en ella?


Loyd curvó sus labios, guardó silencio  y metió sus manos en los bolsillos de su pantalón.


-No tengo nada más que decir del tema.


-Escucha no quiero que pienses que estoy molesto contigo o que estoy reprochando algo.Te debo mi libertad,sólo necesito saber. Se que mis padres han tenido muchos problemas y no me extrañaría que terminaran divorciándose pero para Eve, las cosas no son iguales.


Derek lo miró consternado, no podía confesarle que su madre había solicitado el divorcio.


-Creo que ambos deberían hablar con Jen. Me tengo que ir, sólo quería comunicarte tu situación legal.


-Gracias.


Alexander y Loyd volvieron al estudio y al salir encontraron al  señor West parado en la entrada de la mansión mirando al infinito.


Derek se despidió de él y se retiró.El señor West evitó interrogar a su nieto y ambos regresaron al jardín, la ceremonia había terminado y los invitados comenzaron a dispersarse rumbo a las mesas.


Alexander West Raynor se disculpó con su nieto y se dirigió a saludar a unos amigos, él se quedó parado en medio del jardín viendo con nostalgia a su hermana, se sentía feliz por ella sin embargo se distrajo al recordar a Nina.

Nola se acercó a él con dos copas de champagne entre sus manos, lo rodeó hasta quedar justo enfrente y se la ofreció.


-Así que volviste -dijo.


-¡Nola! -respondió incómodo-  ¡qué haces aquí!


-¿Me vas a dejar con la copa en la mano?


La miró impasible y tomó la copa bebiéndola de golpe y se la regresó.


-¡Alexander! Eso es bastante rudo de tu parte,antes de irte a Praga tenías modales ¿qué pasó con ellos?


-Para tí no tengo nada de eso -respondió e intentó marcharse.


-¡Oye! No vengo a pelear, quiero hablar.


-¿En serio, sobre qué? -preguntó fastidioso- ¿los motivos que te orillaron a engañarme? ¿Pretendes hacerme ver lo mal que estaba al no darme cuenta de tus necesidades a tiempo? ¿O quieres que te pida perdón por haberte marchado a Praga sin tí? -reprochó lleno de ironía.


Nola lo miró tratando de no responder, le había prometido a Kenneth captar su atención hasta recuperar su confianza.


-Quiero pedirte perdón, todo lo que pasó fue mi culpa, yo era muy joven e inmadura y estoy arrepentida por todo el daño que te hice.


-¿Qué? -preguntó admirado.


-Yo fui una desgraciada, ahora lo entiendo, sé que tu corazón es noble y sabrá perdonarme algún día.


Nola se alejó de él fingiendo que secaba sus lágrimas, Alexander la alcanzó y la tomó del brazo haciendo que se detuviera, la miró desconcertado, no daba crédito a lo que acababa de escuchar.


-¿Por qué haces esto?


-Porque ya no puedo vivir con el remordimiento, porque me di cuenta de que perdí a un gran hombre.


-¿Qué intentas hacer?


-Nada, ya te dije sólo quiero que me perdones -dijo en tono de súplica llena de arrepentimiento.


-Eres muy oportuna, escoges la boda de mi hermana para armarme una escena.


-No Alex no quiero molestarte, sólo necesito en verdad escuchar que me perdonas.


-Lo haré en cuánto me digas por qué la insistencia.


-Porque no he podido olvidarte, mi vida ha sido un completo desastre desde que te perdí.


-¡Claro! No podías dejar de lado tu egocentrismo. 


-Precisamente por eso, sabes que soy orgullosa y ¿venir aquí a pedirte perdón no prueba que quiero cambiar?


-Tu propiciaste todo esto.


-¡Prométeme que al menos lo pensarás!


-Hablaremos después Nola.


-¿Cuándo?


-No lo se en un par de semanas.


Respondió fastidiado  y se alejó de ella en busca de su hermana. 

Nola se quedó parada en medio del jardín con las dos copas de champagne en la mano, cuando vio al mesero pasar las puso sobre la charola y salió de la casa rumbo a su auto.

Llamó a Kenneth, él le pidió alcanzarlo en la terraza de su estudio.


Alexander West Raynor alzó su copa, observó a Evangeline y a William conmocionado. Se sintió agradecido con la vida por permitirle presenciar ese momento, sonrió para sus adentros al recordar su boda y elevó su copa.


-Hace algunos años, muchos,me senté justo frente a aquella ventana con mi esposa,imaginamos una vida juntos hasta que tuviéramos nietos, bisnietos...siempre pensé que ella me acompañaría hasta el final.Deseo que su amor sea para toda la vida, que supere todos los problemas que puedan surgir en el camino.Todos somos cómplices del pacto que acaban de firmar así que no se pueden arrepentir -hizo un pausa- me siento honrado de que estén aquí celebrando la felicidad de mis hijos.No podría pedirle nada más a la vida.


En medio de la distracción que se produjo gracias a los aplausos y la conmoción por las emotivas palabras del patriarca de la familia West Kenneth aprovechó para levantarse de su lugar e ir en busca de Nola.

Entró al estudio pero se distrajo al ver a Nola en la puerta de la terraza y olvidó pasar el  seguro.

Una intensa corriente de aire sopló al momento que Nola entró mientras se frotaba los brazos intentando calentarse.Él cerró la puerta y corrió las cortinas.


-¿Nadie te vio?


-No, ¡por qué me hiciste esperar tanto tiempo!


-A mi padre se le ocurrió dar un conmovedor discurso, no podía zafarme. ¿Hablaste con él?


-Sí.


Al momento de verla sintió un irreprimible deseo de poseerla, la recargó contra la pared y deslizó sus manos por debajo de su vestido mientras besaba su nuca.


-¿Y bien, qué te dijo Alexander? 


-Tendrás que buscar otra forma de convencer a tu padre para que te ceda el poder, Alex me odia, debiste ver la forma en que me rechazó, me sentí tan humillada.


-¿Te estas rindiendo? -Preguntó aflojando el cinturón de su pantalón.


Nola se volteó, desabotonó su camisa y jaló su corbata.


-Quiero estar contigo -lo miró febril.



Nola enredó los brazos en su cuello, los intensos golpeteos de su pelvis contra el librero y su agitada respiración sobre el cuello de Kenneth lo incitaron aún más.

Ella mordió su dedo conteniendo el éxtasis en el que estaba sumergida.


Evangeline abrazó a su abuelo y este la miró con dulzura, buscó en las bolsas de su saco el regalo que planeaba darle y recordó que lo había dejado en la caja fuerte del estudio.

Entró a la casa apresurado mientras los meseros llenaban nuevamente las copas, acercó lentamente su mano a la perilla de la puerta y antes de girarla escuchó un par de voces que le resultaron familiares.Abrió la puerta sin tocar y apreció una terrible angustia al ver a Kenneth y a Nola juntos.


-¡Pero qué significa esto! -gritó azorado.


Nola cerró su vestido de inmediato y Kenneth se fajó la camisa.No había forma de que convenciera a su padre que no había nada entre ellos.

El señor West se acercó pálido a ellos, se llevó las manos al rostro.


-¡Qué demonios te sucede! ¡Cómo pudiste hacerle esto a tu esposa, a tu hijo! 


-¡Papá tranquilizare!


-¡No puedes pedirme que me calme después de lo que acabo de ver! ¡Esto es humillante!¡Eres un hipócrita un...! -hizo una pausa al sentir que le fallaba el aire y cayó de inmediato al suelo.


-¡Papá! -gritó Kenneth y se acercó a él- No respira -dijo angustiado.


-¿Qué dices?


Nola se quedó inerte en un extremo del estudio, se jaló el cabello tratando de acomodarlo y tiró uno de sus pendientes.


-¡Qué haces ahí parada! ¡ve por ayuda!


-Sí -respondió temblando y salió del estudio aterrada.


Tomó su celular y llamó al 911 mientras lo hacía le pidió a un mesero buscara a Alexander o a alguien cercano a la familia y lo pusiera al tanto de lo que había pasado.

A los pocos minutos Alexander y Jennifer entraron corriendo, Nola entró perturbada al estudio, con los ojos llenos de lágrimas y los brazos cruzados, se quedó parada frente al cuerpo del señor West.

Jennifer la miró con genuino odio incomodándola.Ante los eventos sucedidos Nola decidió dejarlos solos y se sentó en el recibidor,estaba ausente, como si hubiera bebido demasiado, escuchaba las voces de las personas entre ecos y veía a todos correr en cámara lenta.


La noticia de la muerte del señor West  invadió la primera plana de los periódicos y las especulaciones respecto a lo que pasaría con la siderurgia ahora que él no estaba comenzaron a atormentar a Alexander.


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