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La última vez

Elizabeth se sentó en la última fila del metro, recargó su cabeza en la ventana y pensó en Anthhony, en los años que llevaban de conocerse en los cuáles habían mantenido una amistad y que ahora, por un momento de pasión se habían ido a la borda.

Cruzó los brazos y se encogió intentando superar la culpa que la corroía.No le había dicho nada respecto a su pasado y a las cosas que pasaron en su vida después de que huyó del internado.

Cerró los ojos y recordó la última vez que lo vio, lo atractivo que se veía y lo triste que se sintió al creer que él le había dado la espalda.
Una lágrima se deslizó sobre su mejilla, el timbre de las puertas abriéndose la hicieron regresar a su realidad.Se levantó del asiento y se dirigió a la puerta, la siguiente estación era su destino.
Observó su reflejo en el cristal al entrar al túnel, no era la misma mujer que él conoció hace 7 años.

Subió  vertiginosa las escaleras hasta llegar a la plaza central en donde las incipientes gotas de lluvia terminaron por mojarla, se quedó parada con los ojos cerrados mientras tomó una profunda bocanada de aire mientras las luces de los espectaculares destellaban en el suelo húmedo.

Se sintió tan tonta por no haberle confesado la verdad antes de que él le declarara sus sentimientos.
Llevaban varios años de amistad,creyó que al menos le debía una explicación a su conducta.

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