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A tu lado

 Kenneth abrió la puerta y entró al penthouse.Dejó las llaves sobre una mesa de cristal que estaba en el recibidor y se quitó el saco, se acercó al mini bar para preparar un trago.Mientras lo hacía una despampanante mujer bajó las escaleras ,llevaba un diminuto vestido de lycra azul turquesa que hacía juego con sus ojos,unos estiletos y su larga cabellera rubia caía armónicamente por encima de sus hombros moviéndose con el contoneo de su cuerpo.


-No esperaba que vinieras hoy.


Dijo con una sensual voz y se acercó a la barra en donde Kenneth se preparaba un trago.


-Estaba muy tenso -respondió cortante mientras se alojaba la corbata- darán de alta a mi padre mañana.


-¿Y qué haces aquí? Deberías estar a su lado.Demostrarle a la familia lo importante que él es para ti.


-No soy necesario.


-¿Por qué dices eso, eres su hijo?


-Él prefiere la compañía de Alexander.


-¿Eso quiere decir que volvió? -preguntó impresionada.


Kenneth quien hasta ese momento había evitado todo tipo de contacto visual se giró y la recorrió de pies a cabeza, le dio un trago a su bebida y prosiguió.


-Convenientemente y a juzgar por tu reacción, mi padre no es el único que esta feliz por ello.


-A mi no me interesa que haya vuelto -respondió fingiendo indiferencia.


-Debí suponerlo cuando Jennifer se marchó a Vienna -prosiguió ignorando su comentario- ¡Tenía que ir a ver a sus hijos! Contarles todo lo que estaba pasando.


-Creí que había ido a presentar su libro.


-¡Como sea! El hecho es que complicó todos mis planes -dijo molesto y se frotó con el índice la cien. 


-¿Quieres que te traiga un analgésico?


-Eso no mejorará mi humor, lo único que quiero es que Alexander desaparezca.


Nola se sentó en la orilla del sillón, evitó hacer comentarios que pudieran molestar aún más a Kenneth y lo dejó desahogarse.

 

-Mi padre me había dado libertad de tomar las decisiones, al menos en eso habíamos quedado hasta que él reapareció.


-¿Eso significa que no te cederá el cargo?


-¡Bravo Nola! Ya estas entendiendo -respondió burlón.


-No puede retractarse, ya firmó los papeles ¿no?


-Desafortunadamente no, el día que lo iba a hacer fue cuando tuvo la crisis que lo llevó al hospital. ¡El viejo esta loco, no sabes lo mucho que me desquicia!


Nola mordió sus labios carmín lo cual excitó a Kenneth haciendo que se acercara a ella y acariciara su rostro con la mano.


-Tal vez tu puedas ayudarme.


-¿Cómo? -preguntó intrigada mientras él recorría con su mano la comisura de su escote.


-Alexander no tiene ningún tipo de experiencia, ni siquiera la inteligencia de dirigir su vida y mi padre quiere que se ocupe de su empresa ¡es absurdo! Se me ocurrió que aprovechando su estancia aquí y dado que ustedes tuvieron una intensa relación lo busques y ocupes su mente en otros asuntos.


-¡De ninguna manera! -respondió molesta y se puso en pie- No voy a exponerme nuevamente al ridículo.


-Creí que habías sido la que provocó  todo eso al engañarlo -respondió irónico y se acercó a ella tomándola por la cintura.


-¡Fue una estupidez! -susurró- se suponía que pasaría toda la noche en la galería comprándome un tonto cuadro pero aparentemente recibió una llamada mía pidiéndole fuera al departamento de inmediato.


-¿No tienes idea de quién fue?


-¿De qué hablas? -preguntó intrigada.


-Yo lo llamé -murmuró cerca de su oído lanzándo una carcajada.


-¡Qué! -lo miró sorprendida sin entender una palabra- ¡por qué hiciste eso! -reprochó.


-Porque la única forma de hacer que se largara de Los Ángeles era hiriendo su hombría.Conozco a mi hijo, nada dañaría más su confianza que comprobar un simple rumor.


-¡Pudo haberte encontrado aquí!


-No, tenía todo perfectamente planeado.Sabía que estaría devastado y estando tan vulnerable sería más fácil manipularlo, convencerlo de que poner tierra de por medio era la mejor decisión y dejar que la prensa especulara, pero mis sugerencias ya no fueron necesarias, convenientemente  su hermana terminó embarazada y al negarle mi apoyo decidió irse con ella.


-¡Me usaste!  -reprochó.


Kenneth sonrió burlón.


-Sabes que cuando te enojas me provocas aún más.


-¡Eres un imbécil! -gritó furiosa e intentó alejarse de él.


-Debo reconocer que mi hijo es todo un caballero, jamás le mencionó a nadie lo sucedido, ni siquiera a mi.


-¡Vete! No quiero...


Kenneth la aprisionó rápidamente entre sus brazos.


-¿No quieres qué?


Dijo y levantó su vestido violentamente acariciando sus muslos mientras ella intentaba liberarse.Los enérgicos movimientos de sus manos terminaron por seducirla hasta que dejó de oponer resistencia y se entregó a él.


Cuando despertó Kenneth se había marchado y ella estaba desnuda sobre su cama envuelta en una sábana. Se levantó y se dirigió al baño, se sintió sucia, jamás, durante todo el tiempo que habían hecho el amor se había sentido tan humillada.


Se metió a la tina para darse un baño y se quedó un largo rato pensando en el pasado, en lo que  pudo ocurrir si en ese momento Alexander hubiera descubierto que el otro hombre con el que se acostaba era su padre.

Recordó aquella noche cuando Alexander la besó por última vez y la forma tan abrupta en que terminaron hace poco más de 2 años.

Kenneth había ido al departamento de Nola.Sabía que estaría sola toda la tarde y parte de la noche ya que Alexander estaría con Menina en una subasta.

Tras un largo encuentro se había marchado dejándola exhausta.Se metió a la bañera y se extasió pensando en la maravillosa tarde que Kenneth la había hecho pasar.

Ella aún sentía sus besos recorriendo cada parte de su cuerpo, se estremeció tan sólo de pensar en eso, estaba completamente enamorada de él a pesar de la culpa que la embriaga por engañar a Alexander.

 El timbre sonó,se puso una bata y corrió a abrir pensando que quizá podría ser de nuevo él.


-¡Alex! -gritó sorprendida- ¿por qué tocaste? ¿Y tus llaves? Creí que estarías en la subasta con Menina -dijo nerviosa sin quitarse de la puerta. 


-Las dejé en mi departamento -la cargó y la besó recostándola en el sofá, metiendo sus manos por debajo de la bata.


-¡Espera! -interrumpió angustiada y se levantó.


-¿Qué pasa? -preguntó extrañado.


Nola se acomodó el cabello y evitó verlo a los ojos.


-Iré a vestirme, estaba tomando un baño.


-Mejor, así no tengo que lidiar con toda la ropa que te pones -susurró y la jaló del brazo.


-¡No! -dijo nerviosa y subió corriendo a su habitación.


Alexander se levantó del sillón y empezó a caminar por todo el departamento poniendo aún más inquieta a la joven.


-¿Esta todo bien? -preguntó inquieto mientras subía sigiloso las escaleras rumbo a la habitación.


-Sí, en seguida bajo -respondió nerviosa y se acomodó el cabello, acomodó la cama y recogió la ropa que estaba tirada en el suelo- 


-¿Te parece si salimos de aquí y vamos por un café? -gritó creyendo que él se encontraba abajo.


-Estuviste con alguien -susurró impactado.


-¡Qué! No,¿por qué lo preguntas? -bajó la mirada y se sonrojó, su corazón estaba completamente agitado.


Alexander entró a la habitación y la recorrió lentamente observando cada detalle, cada aroma que se encontraba en el.

La miró decepcionado y bajó corriendo las escaleras.


-¡Alex! -gritó y lo sostuvo del brazo- ¡Alex! -suplicó nerviosa al saberse descubierta.


-¡Quería creer en tí! No dejarme guiar por lo que decían, confiar en tí porque te quería pero...


-No es lo que tu crees -musitó exaltada.


Él la miró con frialdad, lanzó una risa nerviosa e intentó salir del departamento pero ella se paró frente a la puerta.


-¡Déjame explicarte! Yo...


-Te acuestas con otro -afirmó dolido.


-¡Alex te juro que no era mi intención engañarte! Has estado muy ocupado y yo, sé que fue un error y te juro que no volverá a pasar ¡perdóname por favor! -Suplicó ansiosa.


-En eso tienes razón, no volverá a pasar porque tu y yo no nos volveremos a ver.


-¡Alex por favor! Todos cometemos errores, ¿me vas a decir que tú nunca me has engañado, deseado a alguien más?


-¡Eres increíblemente cínica Nola! Debí suponer que eras igual a él.


-¿A quién?


-A mi papá, fue él quien nos presentó -se burló de su desgracia- Reconozco que fue mi error por confiar en él y  darme la oportunidad de conocerte, de quererte a pesar de que no teníamos nada en común.


-No me juzgues así, ya te dije que fue un error.


-¿Y qué quieres que haga? ¿Quieres que te felicite por vencer tu orgullo y pedirme perdón?


-No quiero que me dejes.


-¿Prefieres hacerlo tu? -preguntó incrédulo- Verás,  yo no te he dado ningún motivo.


-¡Por favor dame otra oportunidad! No me dejes así.


Alexander la miró con desprecio, intentó contener su decepción y su furia.


-Sabes,aún sabiendo que era una imposición de nuestros padres intenté hacer que esto funcionara y lo peor es que terminé enamorado  tí Nola.


Ella lo miró con los ojos llenos de lágrimas y se quitó de la entrada.Estaba a su lado por petición de Kenneth más no porque sintiera algo profundo por él. No quería seguir haciéndole daño, no lo merecía.


El agua de la bañera comenzó a derramares causando un extraño tintineo en la atarjea que la hizo volver al presente.

 Cerró la llave y salió de la bañera, se secó las lágrimas que aquellos recuerdos le habían provocado.

Enredó su larga cabellera dorada y pasó su mano por encima del espejo, se miró con desdén y se dejó caer al suelo derrotada en medio de un llanto incontrolable.

Sintió pena por ella misma, se sintió sola, no tenía a nadie más que a Kenneth y su obsesivo deseo de poder.

Se lamentó haberlo conocido, haberse entregado a él con tal facilidad aquella tarde lluviosa cuando cabalgaron juntos en la casa de campo de su familia.

Las incontables ocasiones en que recostados en la hierba,consumidos por el deseo y la pasión hicieron el amor una y otra vez sin pensar en las consecuencias.

Ella lo amaba sinceramente y estaba dispuesta a todo con tal de complacerlo.No sólo había aceptado seducir a Alexander sino traicionar a su propio padre con tal de ayudar a que sus planes se  llevaran a cabo.

Nola sabía que el dinero que Kenneth tenía era insuficiente para pagar todas sus deudas y Kenneth le había hecho la promesa de dejar a su esposa y comenzar una vida a su lado en cuanto vendiera le siderurgia.


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