Ir al contenido principal

El mismo error.

Iban en el auto de su padre rumbo al aeropuerto, no se habían dirigido la palabra desde que salieron de la casa de su abuela, Lili miraban hacia la ventana mientras Sebastian conducía.

Ella no quería irse de su lado y no entendía cómo era posible que amándose tanto como lo hacían, él la estuviera entregando a su padre en lugar de irse lejos.

-Sebastian -susurró.

Él apretó la mandíbula y recargó su codo sobre la ventana.

-Dime cuanto te pagó mi padre por dejarme.

-Las cosas no son así.

-¡Entonces cómo son! porque hace unos días me jurabas que me amabas y hoy...no entiendo -dijo con la voz entrecortada .-¡Hablame Sebastian! por qué te quedas callado.

Él detuvo el auto y lo apagó.

-Cuánto vale tu tiempo a mí lado.

-Lili basta.

-Tengo mucho dinero, si eso es lo que quieres te lo daré todo.

-Tu padre tiene muchas influencias, mi abuela es ilegal.

-Te extorsionó, no puedo creerlo.

-No puedo arriesgarme a que cumpla su promesa, toda la familia está aquí y si la deportan...Lili entiende. Te amo pero no puedo -lanzó un suspiro-, no puedo permitir que eso pase.

-¿Me quieres?

-Lili...

-Contéstame.

-Te amo y me pesa en el alma tener que dejarte porque no quiero hacerlo.

-Buscaré una solución, te lo prometo.

-Solo empeoraría las cosas.

-No quiero alejarme de ti.

-Tampoco yo pero no tengo más remedio.

-Hablaré con papá, lo haré entrar en razón. Él tiene que entender que te amo, no puede obligarme a casar con él.

-A final de cuentas no pertenecemos al mismo mundo Lili, te conviene quedarte con él, él puede darte lo que yo jamás sería capaz de darte.

-Es solo dinero, él jamás me dará el amor que quiero.

-Ojalá pudiera cambiar las cosas.

-No voy a dejar que  esto se quede así, no voy a permitir que me manipule es mi vida de la que estamos hablando.

-Lili...no lo haga por mí.

-¿Por qué?, quiero estar a tu lado y nada me lo impedirá.

-Voy a irme Lili.

-¿Esa también fue parte de tu promesa hacia mi padre?

-No quiero estar presente para cuando sea tu boda.

-No voy a casarme.

-Aún no entiendes como funcionan las cosas.

-Ya te dije que no puede obligarme, esto no tiene nada que ver contigo, no quiero casarme con él y no lo haré.

-Es un convenio entre ambas familias, no querrás perjudicar a tu padre.

-No me importa, ya nada me importa -dijo y cruzó los brazos.

Sebastian jaló su brazo y la besó tan profundamente que se quedó sin aliento.

-No hagas eso si piensas dejarme.

-Tienes razón -respondió y arrancó el auto. 

Lilith secó discretamente las lágrimas de sus ojos, sabía que las cosas serían muy diferentes tan pronto volviera con su familia. Sabía que tenía el respaldo de su abuelo y él la ayudaría a escapar, entonces buscaría a Sebastian hasta el fin del mundo de ser necesario y no volvería a cometer el mismo error de dejarlo ir.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Regresa a mí...

Leyó la última frase de la carta en repetidas ocasiones. Le mortificó la idea de pensar que él se había marchado para siempre. Scott tocó la puerta, entró cuando ella no respondió a su llamado. La miró fijamente sin decir una palabra. Supo que su amor no era correspondido. El recuerdo de aquel antiguo novio era más fuerte de lo que creyó.

Nuevo libro, Nueva edición

Les cuento que el libro está ya disponible en varias plataformas para su venta y con una nueva edición. Amazon Itunes Kobo Scribd Page Foundry Oysterbooks

Alguien a quien solía conocer.

Corría el sábado 4 de diciembre de 1999, eran poco más de las tres de la tarde y el sol brillaba en todo su esplendor. La tarde era estática, el aire no soplaba y no había ruido en las calles. El timbre de la puerta sonó y mi corazón palpitó lleno de emoción y nervios. A pesar de que habíamos estado hablando por teléfono desde hacía ya cuatro meses nunca nos habíamos visto en persona. Esa sería la primera vez. Cuando bajé las escaleras me postré frente a la puerta, tenía la opción de no abrir y perder la oportunidad de conocerlo, sin embargo abrí mi mundo a un sin fin de posibilidades.  Él estaba parado con un ramo de flores y una caja de chocolates, sonrió y me abrazó al conocerme, entonces mis ojos brillaron y correspondí a sus atenciones con una sonrisa y un abrazo. No era feo, no era guapo pero había algo en su mirada que me capturó por completo. Teníamos muchas cosas en común, eramos más que amigos, nos conocíamos a fondo a pesar del abismo que nos separaba, éramos almas gemelas,