Ir al contenido principal

Capítulo 11, parte 2

 


Nina entró al edificio donde Ryan vivía.Intentó controlarse, tomó una profunda bocanada de aire y oprimió el botón del elevador, su respiración se agitó hasta sentirse mareada.

Sintió un profundo temor al pensar en lo que podría pasar cuando él la viera llegar, intentó controlarse y caminó hasta la terraza.

Se sentó en uno de los sillones a esperarlo y mientras lo hacía recibió un mensaje de su padre.


"Te veré mañana, tengo que quedarme en Long Beach a cerrar un trato." 


Ryan entró al edificio,caminó  seguro de sí mismo pero en realidad intentaba controlar la frustración que le provocaba no poder dominar a Nina a su antojo.

Antes de llegar al lado de la joven se encontró con uno de sus vecinos, le dio una palmada en la espalda y sonrió forzado.

La vió sentada mientras respondía un mensaje y se llenó de celos.


-¿Interrumpo?


-¡Ryan!


Respondió nerviosa, puso su celular en modo vibrar y lo guardó dentro de una de las bolsas de su abrigo.

#


-¿Lista? -dijo fingiendo indiferencia y mirando su reloj.


Ella volteó nerviosa, evitó verlo a los ojos en todo momento, se limitó a tomar sus cosas y  se levantó del sillón. 


Ambos subieron al elevador sin decirse una palabra, al llegar al 6to piso en donde se encontraba el departamento de Ryan él adelantó unos pasos para abrirle la puerta, mientras lo hacía escuchó el timbre de su teléfono. Dejó la puerta abierta y entró apresurado no sin antes disculparse por no cederle el paso.


Cruzó el recibidor y tomó el teléfono que estaba en la sala para después deambular por el departamento,tenía la manía de no quedarse quieto cuando hablaba por teléfono.


Nina estaba completamente nerviosa, de pronto se dio cuenta que era una idea absurda haber ido sola pero él parecía tan dispuesto a arreglar sus diferencias. 

Entró dejando ligeramente la puerta abierta y colocó sus cosas sobre la mesa que estaba en la entrada.

 

Ryan se acercó a la sala, se apartó por un momento del auricular y lanzó una pregunta.


-¿Quieres algo de tomar?


-No gracias -dijo tímida.


-¿Estas segura? ¿Una copa de vino, un vaso de agua, tequila? -Bromeó


-Estoy bien -sonrió con brevedad.


Ryan observó su reloj.


-Son casi las 4 ¿te parece si ordeno algo de comer mientras preparas tus maletas?


-Tengo que regresar a la revista.


-¿En serio, con este clima? -Preguntó asomándose a la ventana.


-¡Debes estar bromeando! -respondió sorprendida y se acercó a su lado.


La intempestiva lluvia que caía sobre el pavimento cubrió por completo la ciudad tan rápido que las calles se inundaron y el trafico empezó a detenerse.


-¿Te quedas a comer entonces?


-Supongo que no tengo otra opción.


-De acuerdo -dijo y siguió atendiendo su llamada.


Ella lo miró inquieta, se alejó de la ventana y se sentó un momento en el modular, observó detenidamente el lugar, sería la última vez que estaría ahí,sintió una inexplicable nostalgia cuando vio una fotografía de ambos abrazándose.Cruzó los brazos y suspiró.


-Tardaré un poco, es de la editorial -dijo-, si quieres sube a la habitación por tus cosas, las maletas están en el closet, claro que eso ya lo sabes  -añadió con una extraña calidez en su voz.


-De acuerdo.


Nina se apresuró a subir las escaleras, entró a la habitación y sacó sus cosas del closet con tal rapidez que sorprendió a Ryan quién aún se encontraba en la sala.

Se apresuró a colgar y se acercó a ella.


-En verdad te urge irte ¿no?


-Ya te dije tengo que volver a GLAM, creo que no podré quedarme a comer, gracias de todas formas.


-Entonces ya no hay vuelta atrás.


Nina bajó la mirada y se limitó a negar con un brusco movimiento de su cabeza.


-Bien, entonces te acompaño.


Ambos caminaron hacia la puerta, antes de que ella pudiera tomar la manija él la tomó sutilmente de la mano y la alejó.


-Al menos déjame invitarte un trago antes de que te vayas -suplicó.


-No creo que sea buena idea.


-Por favor -volvió a insistir- por los viejos tiempos, te ofrezco una tregua.


-De acuerdo.


Nina dejó su maleta atrás del modular y se sentó en la orilla mientras observó a Ryan dirigirse a la cocina. A los pocos minutos regresó con una botella de vino y dos copas. Ella estaba nerviosa así que en cuanto lo sirvió lo bebió de golpe.


-Te dije que necesitabas algo de beber -dijo y volvió a llenar su copa- Y bien ¿qué harás ahora? 


-¿A qué te refieres?


-¿A dónde vivirás? 


-Lo dices como si no tuviera más opciones,ya encontraré un lugar en donde quedarme.


-¿Y ese lugar podría ser con Nathan?


-¡Eres increíble! -sonrió molesta- ¿Para esto querías que me quedara? ¡será mejor que me vaya!


Se levantó y dejó la copa sobre la mesa, Ryan dejó la botella en el comedor y se apresuró a detenerla.


-No puedo con esto Nina, no puedo hacerme a la idea de dejarte ir así nada más. ¿Qué hay de todo lo que pasamos juntos?


-Se que esto es difícil para tí pero ya tomé una decisión.


-¡Te juro que no volverá a pasar!  -Suplicó- Intentaré controlarme.


-No basta intentar.


-Sólo necesito tiempo.


-No voy a darle marcha atrás.Tú y yo somos muy diferentes.


-Eso no es verdad y lo sabes -dijo y se apartó de ella.


-Sí lo es, eres muy controlador, siempre quieres que todo se haga a tu manera, nunca me das opciones y ya me cansé -reprochó.


-Estoy dispuesto a cambiar las cosas.


-Ryan por favor, no insistas.


-No puedes dejar de amarme así como así. 


-No lo hice, lo nuestro se ha venido resquebrajando desde hace mucho tiempo.


-¿Es por él? Por el tipo que conociste en Praga.Déjame pensar, seguramente te prometió que dejaría todo por ti ¿cierto o me equivoco?  -preguntó burlón.


Nina bajó la mirada, no quería seguir discutiendo con él.


-Tengo que irme.


-¿Te acostaste con él? -volteó y la miró lleno de ira provocándole escalofríos. 


-No tengo que responderte.


-Dime Nina, ¿fue antes o después de que termináramos? ¿Por eso no me contestabas el teléfono? ¿Cuántas veces te cogió eh?


-¡Basta! -gritó y le dio una cachetada- No voy a permitir que...


-¡Qué! -Vociferó, la sujetó con firmeza del rostro y la recargó contra la pared haciéndola temblar- ¿Qué no vas a permitir?


-Me estas lastimando -susurró y colocó sus manos sobre sus muñecas intentando zafarse de él.


-¡Y cómo crees que me siento después de saber que mi novia es una zorra que se acuesta con el primero que conoce! 


-¡Déjame! -suplicó al sentir su respiración recorriendo su cuello.


-¿Lo disfrutaste? -comenzó a besar su cuello de manera brusca.


-¡Ryan me lastimas!


-¡Eres mía! -la jaló hasta aventarla al sillón y se apartó.


-¡Estas loco! -susurró asustada- no me acosté con él mientras estuve contigo yo  -hizo una pausa al sentirse mareada- nunca...


-¿Nunca qué Nina?


Su respiración se aceleró, se sintió sofocada y palideció, por un momento pensó que había sido por la agitación pero volteó a ver su copa de vino, en el fondo parecía haber algo.


-No te ves muy bien.


Se llevó las manos a la frente y empezó a sudar frío,jadeó al respirar, se quitó el abrigo  y sujetó su cuello.


-¿Qué me diste? -preguntó alterada.


-No se de qué hablas -respondió desinteresado.


-¡Tengo que salir de aquí ahora!


Angustiada se puso en pie, se sostuvo del sillón para no caer y se recargó en la pared intentando salir del departamento.

Ryan cerró las cortinas, se aproximó lentamente a ella mientras se desanudaba la corbata,la alcanzó antes de que tomara el picaporte y la enredó sobre su cuello haciendo que se detuviera de inmediato.

Angustiada la quitó del cuello creyendo que en cualquier momento él la asfixiaría. 

Ryan la tomó, se acercó a ella por atrás asiéndola por la cintura y la aprisionó contra la pared.

Besó su nuca y mientras lo hacía colocó sus manos por encima de su cabeza y las amarró enredando la corbata sobre ellas. Inmovilizandola por completo,recorrió su torso lentamente por debajo de su blusa haciéndola estremecer.


-¿Creíste que te dejaría ir así nada más? -susurró.


Inútilmente Nina forcejeó,Ryan rasgó su blusa haciéndola temblar llena de pánico.Las caricias, los besos y la manera en que él recorría su cuerpo eran bastante agresivos.


-A pesar de lo que pasó te sigo deseando Nina -dijo succionando su cuello mientras desabotonaba su pantalón.


-¡Suéltame!  ¡Por favor! -suplicó con la voz entre cortada.


La giró y la observó un par de segundos como si estuviera a punto de compadecerse de ella.


-No, vas a pagar por lo que me hiciste -dijo y mordió su cuello.


Nina gritó y le dio una patada en el estómago creyendo que así podría escapar de él, Ryan descargó su furia dándole una cachetada que terminó por azotarla contra el suelo.

El intenso dolor que ella sintió en el rostro la hizo desvariar por un par de segundos, intentó ponerse en pie pero le fue imposible con las manos atadas, se arrastró hasta llegar nuevamente a la sala.


-¡Déjame ir! -Suplicó nerviosa intentando desatar la corbata.


-Eres libre de hacerlo -dijo y colocó su saco en el respaldo de la silla-. Si puedes.


Nina se agitó al darse cuenta que nada lo detendría para hacerle daño. Intentó levantarse pero nuevamente se sintió mareada, mantener el equilibrio le fue casi imposible.


-Te quiero aunque no lo creas pero eres muy testaruda, te encanta vivir en la mediocridad. ¿Cuántas veces te pedí que dejaras GLAM? Que buscaras algo mejor, conozco a muchas personas que pudieron haberte ayudado a llevar tu carrera a otro nivel pero  preferiste trabajar al lado de tu amante. 


-Nathan no es mi amante -respondió con un nudo en la garganta mientras intentaba recobrar sus fuerzas.


-¡Mentirosa! -gritó y le dio una patada a la silla-. Debo admitir que a ratos me hiciste dudar, te compré la idea de que eran sólo amigos pero ayer disipé todas mis dudas.


-Estas equivocado.


-Cuando lo confronté admitió que aún sentía algo por tí, esta dispuesto a no desaprovechar el tiempo para reconquistarte -prosiguió ignorando lo que decía.


Dio un par de vueltas por el comedor, cerró la puerta con llave y regresó a donde la joven se encontraba.Se puso en cuclillas frente a ella, retiró sutilmente su cabello de su rostro para verla pero ella bruscamente se giró.


-Te amaba Nina -dijo intentando coincidir con su mirada- es una verdadera lastima que las cosas tengan que terminar así, pudimos haber sido tan felices juntos.Lo único que me reconforta es saber que yo te olvidaré sin embargo tú jamás podrás deshacerte de mi recuerdo.


-¡No lo hagas por favor! No... -respondió antes de comenzar a llorar desconsolada.


-¡Cállate! -le dio una cachetada y se puso en pie mientras ella llevó sus manos sobre su rostro-. Yo sólo quería que no fueras una mediocre, quería que fueras exitosa. ¡Por favor Nina, tienes una carrera aprovéchala! Tu pasión por la fotografía no te llevará a ningún lado, al menos no al éxito financiero ni al reconocimiento social.


-Al menos soy honesta Ryan.Lo que tú tienes lo has conseguido a base de estafas y engaños. ¿Crees que no se todo lo que has hecho? Te la pasas fingiendo que tienes una vida perfecta, que eres exitoso pero no lo eres.


-¿Y quién lo es, Nathan?


-Hagas lo que hagas jamás serás ni la mitad de hombre que él es.


-Tienes razón, él es un estúpido que cree en tus mentiras.


-¡Estas loco! -sollosó- ¡no te atrevas a tocarme!


-¿Es una amenaza? -preguntó burlón- porque si no mal recuerdo  fuiste tu la que vino a mi por su propia voluntad. Sabes Nina -sacó la camisa del pantalón  y desabrochó los botones de sus puños- no sabes cuánto voy a disfrutar esto.


Nina intentó correr pero él la jaló del cabello, la inmovilizó sobre el sillón echándose encima, desabotonó su blusa a pesar de sus intentos por impedirlo.


-¡Ryan por favor! -gritó afligida- ¡Auxilio!


-Puedes gritar todo lo que quieras pero nadie va a escucharte.


-No... -dijo ahogando un lamento- ¡por favor no!


-¿Te arrepientes de haber venido sola? 


-¡Ryan!


Nina forcejeó y mientras lo hacía vio la botella de vino junto al sillón,se deslizó discretamente hasta alcanzarla, intentó jalarla  y  en cuanto la tuvo entre sus manos la rompió sobre la cabeza de Ryan.

Él cayó al suelo.Nina se levantó de inmediato y con los dientes desanudó por completo la corbata.

Ryan estaba inmóvil, bañado por el vino que quedaba.

Nina aún sostenía parte de la botella, se acercó a él y petrificada la soltó cortándose la mano.


-¿Ryan? -musitó con los ojos llenos de lágrimas.


Se acercó lentamente, la mano le temblaba y cada vez estaba más pálida, antes de que pudiera sentirlo él se movió.Nina se alejó, tomó su bolsa, su réflex y salió despavorida del departamento.


Cruzó el patio hasta llegar a la escalera principal, la bajó apresurada  y cruzó la calle sin fijarse, la lluvia era aún intensa.

Un intenso dolor en el cuerpo la invadió, entre abrió los ojos e intentó ponerse en pie pero no tuvo fuerzas para hacerlo finalmente, se desvaneció mientras era cubierta por la lluvia.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Regresa a mí...

Leyó la última frase de la carta en repetidas ocasiones. Le mortificó la idea de pensar que él se había marchado para siempre. Scott tocó la puerta, entró cuando ella no respondió a su llamado. La miró fijamente sin decir una palabra. Supo que su amor no era correspondido. El recuerdo de aquel antiguo novio era más fuerte de lo que creyó.

Nuevo libro, Nueva edición

Les cuento que el libro está ya disponible en varias plataformas para su venta y con una nueva edición. Amazon Itunes Kobo Scribd Page Foundry Oysterbooks

Alguien a quien solía conocer.

Corría el sábado 4 de diciembre de 1999, eran poco más de las tres de la tarde y el sol brillaba en todo su esplendor. La tarde era estática, el aire no soplaba y no había ruido en las calles. El timbre de la puerta sonó y mi corazón palpitó lleno de emoción y nervios. A pesar de que habíamos estado hablando por teléfono desde hacía ya cuatro meses nunca nos habíamos visto en persona. Esa sería la primera vez. Cuando bajé las escaleras me postré frente a la puerta, tenía la opción de no abrir y perder la oportunidad de conocerlo, sin embargo abrí mi mundo a un sin fin de posibilidades.  Él estaba parado con un ramo de flores y una caja de chocolates, sonrió y me abrazó al conocerme, entonces mis ojos brillaron y correspondí a sus atenciones con una sonrisa y un abrazo. No era feo, no era guapo pero había algo en su mirada que me capturó por completo. Teníamos muchas cosas en común, eramos más que amigos, nos conocíamos a fondo a pesar del abismo que nos separaba, éramos almas gemelas,