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Primer amor.

-Sí que es una coincidencia, de uniforme luces más hermosa que la noche en que tropezamos en la puerta del Hotel Real.

Irina volteo a ver al joven que le hablaba, su voz le pareció familiar. Era imposible olvidar un rostro tan perfecto como ese.

-¿Más? -dijo esbozando una pequeña mueca de satisfacción ante el cortejo.

-Así es, sin tanto maquillaje con el cabello menos dramático y... -la observó de pies a cabeza–. Menos alta, comenzaba a preocuparme. Por cierto, ¿cómo sigue tu tobillo?

-¿Mi tobillo?- dijo extrañada por la pregunta-. Sí, ¿recuerdas la esta? ¿Caíste en mis brazos?

 Irina se sonrojó al recordarlo.

-¡Oh, cierto! bien, gracias.


-Bueno y qué haces por aquí, ¿te puedo ayudar en algo?

-Estoy buscando la facultad de ingeniería- dijo consiente de que él no le quitaba la vista de encima y disimulando las ganas que tenía de verlo a los ojos.

-Te puedo llevar si quieres, ¿vienes a inscribirte?

-Busco a alguien.

-Vamos te llevaré. Por cierto ya han sido dos veces las que nos vemos y aún no me has dicho tu nombre.

Irina pensó por un segundo que sería divertido decirle otro nombre sin embargo no le pareció bien engañarlo, después de todo la estaba ayudando.


-Me llamo Irina.

Al llegar a la facultad Irina se sorprendió con la magnitud del lugar. No se trataba simplemente de un edi cio, era una mini ciudad dentro de una mini ciudad. Tenía su propia sala de cómputo, cafetería, laboratorios, estacionamiento y un pequeño parque. Joshep podría estar en cualquier lado, era más que imposible encontrarlo.

-Como verás será difícil encontrar a la persona que buscas.

-Sí, ya me di cuenta que esta universidad es más grande de lo que pensé -dijo con tristeza.

Levantó la mirada rápidamente y sonrió jando sus ojos en el joven que estaba parado a su lado. Por un momento sus brillantes ojos azules la distrajeron de su propósito, el aire que soplaba en la mañana movía un pequeño mechón que caía sobre su frente. Con un movimiento preciso, lo colocó en su lugar igual que la otra noche. Se veía mayor que Joshep, se sonrojó ante los pensamientos que la invadieron. 

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