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El voto.

"Te veo a las 9 en la entrada"

"Te espero con ansias..."

"Solo estaré una hora, Dorian me espera a las 11"

"Terminaremos pronto, lo prometo, solo un par de bebidas, es todo."

Atravesé el arco de la costa hasta llegar a la plaza Erbe, me detuve tratando de perderme en medio de la multitud, dudé, no estaba segura de si lo que hacía era correcto o no.

<<Bien, ya estoy aquí>> dije y continué caminando hasta que encontré a Gabriel, entonces huir ya no fue una opción.

-Creí que no vendrías.

-Te dije que lo haría.

-Lo sé pero algo en mi interior me decía que no lo harías, que te arrepenterías.

-No.

-Tu esposo es un tonto, yo nunca te dejaría salir sola, te cuidaría siempre.

-Dorian no es celoso.

-Debería serlo, cualquiera podría enamorarse de ti, él podría perderte.

-No, yo no le haría algo así.

-Estoy loco por tí, haría cualquier cosa con tal de tenerte entre mis brazos, de que fueras mía. Pero no, no voy a besarte hasta que tú me lo pidas.

-Yo jamás haré eso.

-¿Quieres apostar?

-No.

-¡Vamos! ¿tienes miedo de perder?

-Es que no lo haré, no voy a traicionar a Dorian, yo no soy esa clase de mujer, no debí aceptar tu invitación -dije y tomé mis cosas.

-Lo se -anticipó y sujetó mi mano-, lo siento, por favor quédate -suplicó.

-Dorian es un hombre increíble, confía en mí, no merece que lo traicione.

-Él sabe que estas conmigo, no lo estas traicionando.

-Solo le dije que tomaríamos un trago.

-De verdad estoy enamorado de ti, puede parecerte una locura pero no logro sacarte de mi cabeza, tendré que vivir con eso, lo se, no pienso hacer nada para intervenir en tu feliz matrimonio.

-Salud -dije alzando mi copa.

La banda empezó a tocar y sin darme cuenta nos terminamos la botella, sus labios estaban cada vez más cerca de los míos y sus caricias ya no eran tan indiferentes.

-Tengo que ir al baño, es tarde ya.

-Pediré la cuenta.

Dorian ni siquiera se había preocupado por enviarme algún mensaje. No le inteersaba saber si llegaría pronto a casa, si estaba bien, estaba molesta con él. Salí del baño y antes de bajar las escaleras lo vi, estaba esperandome sentado en una de las tarimas que estaban arrumbadas en el segundo piso.

-¿Qué haces aquí?

-Esperándote.

-Creí que me esperarías en la mesa.

-Tardaste demasiado.

-Había mucha gente en el baño.

Me coloqué frente a él, me observó con melancolía.

-Te tienes que ir.

-Lo se, es tarde.

-¿Te pidió que volvieras?

-Ni siquiera se acuerda de mi pero quiero acostarme y dejar de pensar en lo poco que le importo.

Gabriel me besó sin que yo hiciera alarde de ello, continué hablando como si nada hubiera pasado.

-Supongo que te veré mañana.

-Sí.

-Sí -hizo una pausa-, te acabo de robar un beso y ni siquiera te percataste de ello.

-Yo, lo siento pero...

Me dejé llevar, fue el alcohol, la efusión del momento, estaba enamorandome de él, de la forma en que me trataba de ese deseo que sentía por mi, quería estar a su lado, sentirlo parte de mi, pensé en Dorian y me aparté de él, salí corriendo del bar, me sentí tan desdichada, yo no era la clase de mujer que hubiera pensado si quiera en traicionar a su esposo, hice un voto de fidelidad y lo rompí.


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