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A tu lado. Cap 8 parte 1



Jennifer Jenkins era una mujer tenaz, totalmente independiente con un carácter fuerte pero cariñosa con sus hijos.Jamás había necesitado de alguien para tomar una decisión, eso en un principio llamó la atención de Kenneth más allá de su belleza.

Tenía un porte elegante, no solía usar demasiado maquillaje excepto cuando tenía alguna presentación o una sesión fotográfica. 

Aquella noche sólo delineó sus ojos verdes haciéndolos más profundos, intentaba a toda costa ocultar la tristeza que le provocaba saber que su matrimonio se estaba derrumbando,mantener las apariencias comenzaba a pesarle.

Esa noche la editorial ofrecería una cena de gala para presentar su libro, habría cientos de periodistas y fotógrafos.

Se miró al espejo y acomodó su cabello rubio mientras intentaba dispersar sus pensamientos.

Kenneth entró a la habitación azotando la puerta,se desanudó bruscamente el nudo de la corbata y aventó su saco encima de la cama.

Jennifer se levantó del sillón jalando su vestido negro Rami Kadi y lo miró.


-¿Sucede algo?


Él se dirigió al closet y sacó su traje sin responder a su pregunta mientras desabotonaba su camisa.


-Te hice una pregunta, espero que al menos por respeto me contestes -dijo y se acercó al pie de la cama mientras  intentaba cubrir el delicado collar de diamantes que caía como cascada sobre su cuello.


-Suceden muchas cosas que no entenderías -dijo molesto y entró al baño.


Jennifer entre cruzó sus dedos y se mordió el labio intentando contener su tristeza  y las lágrimas que ésta le provocaba.

Kenneth jamás había sido atento con ella pero desde que sus hijos se fueron a Praga la relación entre ambos empeoró al grado que,si no había nadie al rededor  no se dirigían la palabra.


-Te esperaré abajo -gritó y se dirigió a la puerta.


Antes de salir vio el saco de su esposo sobre la cama, un pensamiento rondó su mente, intentó controlarse, se sentó en el sillón anciosa. 

El sonido del agua de la regadera corriendo hizo que se decidiera a hurgar entre su saco en busca de algo que terminara sacándola de dudas.

Ella sabía que la engañaba desde hacía unos meses pero tenía miedo de confrontarlo sin pruebas.

Kenneth no solía ser descuidado, jamás dejaba su teléfono pero aquella noche cometió un error.

Jennifer tomó un respiro,revisó sus mensajes y se decepcionó al no encontrar nada, creía en su instinto sin embargo parecía haberle jugado una mal pasada.

Cuando se disponía a regresarlo al saco este vibró, un número privado apareció en la pantalla, contestó sin hablar, palideció al escuchar la voz de una joven mujer que lo llamaba con ternura, lo soltó de inmediato, estaba alterada.

La caída de agua se había detenido, se apresuró a levantar el teléfono y lo puso en su lugar, corrió al espejo a retocar su maquillaje,su ansiedad era bastante notoria, tenía que salir de ahí.


Kenneth entró a la habitación vociferando.


-¡Mi padre esta loco! Es la única explicación que encuentro para haber tomado decisiones tan estúpidas. ¡En cuanto los miembros de la junta directiva vean que le cedió el control  de todo a Alexander se lo van a comer vivo! -dijo mientras se vestía ante la indiferencia de su esposa.


-Estaré abajo -dijo con la mirada perdida y la voz entre cortada.


-¿Esa es la gargantilla que te compré? -preguntó al verla pasar a su lado.


-Sí -se detuvo sin mirarlo y continuó su camino-, disculpa.


-¿No te gustó?


-Mucho -respondió cortante cerca de la puerta.


-No parece, otra mujer en tu lugar estaría brincado de alegría por llevar una joya tan costosa encima -respondió mientras se apresuraba a vestirse.


-¿Y esa otra mujer es tu amante acaso? -preguntó con la voz temblorosa.


Kenneth volteó hacía la cama,supo que su descuido  había tenido consecuencias, lanzó una carcajada cínico y la miró a los ojos.


-¿Violaste mi privacidad?


-¡No tienes derecho a reprocharme,traicionaste mi confianza! -se acercó a él.


-¿Me dirás ahora que no tenías ni idea? -cuestionó descreído.


-¡No seas cínico! -dijo y le dio una cachetada, tomó un respiro y prosiguió acomodando su peinado- ¿Por qué lo hiciste, desde cuándo?


-¡Tú eres la psicóloga, deberías saber por qué lo hice!


-Podría darte mil razones pero sólo serán excusas que justifiquen tu falta de compromiso e inmadurez.


-Esto es en parte tu culpa.


-¿Mi culpa? -preguntó alterada- Dí todo lo que estaba en mis manos para hacer funcionar este matrimonio pero tu ambición descontrolada te fue alejando cada vez más de mi. Si no te conociera tan bien juraría que, tu amante tiene un propósito más importante en tu vida que simplemente satisfacer tus necesidades. ¿Me dirás quién es ella?


-¿Con qué objeto?


-¡Entonces lo aceptas!


-Yo sólo hice una pregunta.


Jennifer tomó un profundo respiro, estaba completamente pálida y temblaba.


-¡Cómo pudiste hacerle esto a tu familia! ¡Si tu padre se entera de la clase de hijo que tiene! -dijo lamentándose.


-¿Serás tú quien se lo diga?


-No, no puedo causarle esa decepción.


-¿Qué hay de Evangeline y Alexander? ¡Vas a echarle a perder su boda contándole!


-¿Ahora te preocupas por ellos? ¡Por favor! Si tus hijos huyeron de aquí fue precisamente porque tú lo provocaste con tu intransigencia, con tu narcisismo. Siempre se ha tratado sólo de ti, de lo que tú quieres, de lo que te conviene.


-¿Qué quieres que te diga entonces? ¿que es sólo una aventura? que ahora que lo descubriste te juro que voy a terminar con ella y no voy a volver a verla  -respondió irónico.


-Desearía que me importara más pero la verdad es que ya no me duele.


-Puedo verlo en tus ojos -respondió sarcástico.


-Haz lo que tengas que hacer Kenneth. Yo  hablaré con mi abogado ahora mismo, le pediré que agilice los trámites y que haga todo con la mayor discreción posible y no lo hago por cuidar tu reputación, lo hago por respeto a tu padre.


-Si lo sabías desde hace tiempo ¿por qué esperaste hasta ahora para pedirme el divorcio?


-Porque en el fondo tenía la esperanza de que aún valieras un poco la pena. Además no tenía pruebas, eran simples sospechas.


-¿Ya no sientes nada por mi?


-¿Tú?


Kenneth bajó la mirada, se puso la corbata frente al espejo y guardó silencio.


-Debo imaginar que  intentarás quitarme todo lo que tengo.


-¡Oh despreocúpate! Además de que no lo necesito no seré yo quien lo haga, tu amiguita se encargará de hacerlo y no sabes cuánto voy a disfrutarlo.


-¿Por qué lo dices?


-Bueno porque es lo que  las mujeres jóvenes buscan en hombres maduros como tu, la sombra de una figura paterna, alguien que las provea, una aventura.


-¿Estas celosa?


-No, decepcionada quizá, no te voy a mentir que el escuchar su voz me provocó una crisis pero las cosas pasan, el dolor también.Ahora si me disculpas tengo una cena.


-No vas a ir sola, tenemos que mantener las apariencias.


-¿Por qué? A mi no me afecta que se enteren que nos estamos divorciando.


-¡Pero a mí sí y lo sabes! Tengo una imagen que cuidar -respondió molesto. 


-Estoy segura de que lograrás sobreponerte a las críticas -respondió indiferente.


Antes de salir de la habitación Jennifer lanzó una mirada llena de frialdad.


Bajó las escaleras casi tropezando con su vestido, cruzó la estancia y se encerró en la oficina.

No podía seguir ocultando que le dolía la traición de su esposo.Tom el teléfono y llamó a Derek Loyd, su abogado.


Evangeline entró a la mansión con un par de bolsas en las manos, subió apresurada las escaleras para dirigirse a su habitación y llamar a Will, necesitaba avisarle que iba un poco demorada para recoger a Carly.



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