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Si no vuelves.

 Scott Parker había aprendido a vivir sin Irina. Eso no quería decir que la hubiese olvidado o dejado de amar. Lo que sentía por ella eran muy profundo, verdadero, nada ni nadie haría que se mermara ese sentimiento.

La amaba tanto que estaba dispuesto a dejar de lado su orgullo y a aceptarla de vuelta como fuera, entera o en mil pedazos.

Pensaba en eso al menos una vez a la semana cuando se encontraba sin ocupaciones y dejaba que su mente lo envolviera con recuerdos.

Entonces se sentaba frente a su piano y empezaba a tocar, imaginaba cómo sería su vida si no la hubiera dejado ir, si en lugar de Joshep hubiera sido él a quien amara, pero encima de todo, pensaba en qué hubiera pasado si hubieran tenido un bebé antes de que Duncan reapareciera en sus vidas.

Aquella tarde esperaba en el consultorio del doctor Nolan y mientras lo hacía leía los periódicos del día.

Brooks había montado una exhibición en una galería del centro. Su fotografía se encontraba debajo de los encabezados, ella se veía hermosa, irradiaba felicidad.

Llamó su atención que Duncan no apareciera ni en las fotografías ni en las reseñas. Tampoco es que quisiera saber de él pero, un pensamiento de esperanza se cruzó por su mente. Si el amor entre ellos se había terminado, sería una buena oportunidad para buscarla y consolarla, hacerse necesario hasta que se enamorara de él.

-¡Scott!,  vaya sorpresa, no te esperaba.

-Lamento haber venido sin avisar, quise llamarte pero nadie contestó el teléfono y como eres siempre muy puntual.

-Sí, tuve un contratiempo -dijo el dr. Nolan extendiendo su mano-. De haber sabido que estabas aquí te habría llamado.

-Y tu asistente -preguntó.

-Renunció hace unos días.

Scott dejó el periódico sobre la silla y se puso en pie, estrechó su mano con firmeza y entró al consultorio. Robert dejó su portafolio sobre su escritorio y abrió la ventana.

-¿Hay algo en lo que te pueda ayudar?, a conseguir una asistente tal vez.

-No he tenido tiempo de poner un anuncio en los periódicos.

-Le pediré a mi asistente que se comunique contigo para saber los requisitos y que se encargue de colocar el anuncio en el periódico.

-Te lo agradecería bastante. En realidad no busco cualidades especiales, diría que lo mismo de siempre, alguien dispuesto y capaz de organizar mi agenda y contactar a mis pacientes. De lidiar con mi carácter.

Nolan azotó el cuerpo sobre el sillón y observó a Scott.

-¿Tu carácter?

-Ah ya sabes, no suelo ser consecuente.

-Eres modesto, no hay en el mundo persona más paciente que tu y no lo digo por adularte, te conozco bien. En tí siempre encuentro comprensión.

-Bueno, últimamente he perdido los estribos por trivialidades.

-Me cuesta creerlo.

-No,  lo digo en serio. Hace un par de semanas me buscó un policía de Hill Crest para interrogarme.

-¿De Hill Crest?, interrogarte sobre qué.

-Hubo un homicidio, varios en realidad, resulta que al parecer -hizo una pausa- Hammer es el autor.

-Entonces lo arrestaron.

-Ojalá, el infeliz se les escapó de las manos. Estoy convencido de que nunca lo atraparán.

-No puedes rendirte así.

-Lo único que me importa es saber qué hizo con el cuerpo de Blake.

-Te ayudaré a encontrarlo,  recién conocí a un policía jubilado que se dedica a hacer investigaciones privadas. Es muy bueno, me ha ayudado con algunos casos y con Brandon.

-Cómo está tu hermano.

-Metido en problemas como siempre, le pegó mucho la muerte de papá y mi divorcio y...no importa son cosas que él tiene que resolver.

Scott lanzó un suspiro y perdió la mirada en la ventana.

-Asumo que ya viste la nota en el periódico.

-Justo cuando intento olvidarla  parece que su recuerdo me sigue a todas partes. 

-No estarás pensando ir a su exhibición.

-Por qué no. La última vez que hablé con ella dejamos abierta la posibilidad de salir a tomar un café.

-Hace cuánto fue eso.

-No lo sé, poco después de que nació su bebé. 

-Y Duncan.

-Duncan. Él no me interesa.

-Ya lo sé pero es su esposo.

-Y yo su ex esposo.

-Qué hay de Diana, creí que estaban saliendo.

 -Ella  quiere un compromiso serio conmigo y yo no estoy enamorado de ella. La pasamos bien juntos pero no es la mujer con la que quiero pasar el resto de mis días.

-Irina tampoco lo es.

-Tal vez sí, mientras estemos vivos cabe la posibilidad de que volvamos a coincidir.

-Odiaría que te aferraras a un imposible.

-Te prometo que no lo haré.

-Eso espero -musitó resignado.

Scott detuvo su auto frente a la galería, apagó su auto y espero alguna señal que le diera una pauta de que estaba haciendo lo correcto.

Entonces la vio caminando por la calle, se detuvo frente a un puesto de revistas, compró el periódico y caminó mientras lo hojeaba. 

Cómo era posible que ella siguiera removiendo todas esas emociones en él, quiso estrecharla entre sus brazos, besarla pero eso era imposible. Respiró profundamente y arrancó su auto. 

El sonido de las llantas derrapando sobre el pavimento hicieron que ella volteara, a lo lejos vio a un Audi negro, pensó en Scott y soltó una carcajada, sabía que eso era imposible, él jamás la buscaría.


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