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Entradas

Una simple reunión.

  Clara Lyme se arregló meticulosamente esa noche de viernes, eligiendo cuidadosamente su atuendo y aplicando su maquillaje con precisión. Había sido invitada a una fiesta en el centro de Seattle, y aunque no conocía a muchos de los invitados, esperaba divertirse. Mientras se dirigía hacia la fiesta, Clara notó a un joven apuesto parado en la esquina, admirando el horizonte de la ciudad.  Los ojos de ambos se encontraron durante un momento antes de que Clara siguiera su camino hacia la fiesta. Horas después, cuando la monotonía se apoderó de la reunión ella salió de a la terraza para tomar un poco de aire y  disfrutar de la vista de la ciudad.  De repente, escuchó una voz detrás de ella. Era Paul Kent, quien se había unido a la fiesta poco después de que Clara llegara. Comenzaron a hablar, compartiendo historias y risas mientras se conocían mejor. Clara encontró a Paul fascinante, con su sentido del humor y su inteligencia. Pero también descubrió que compartían m...

La última noche

Clare y Logan se amaban profundamente y planeaban pasar el resto de sus vidas juntos. Sin embargo, una serie de eventos inesperados los separaron, ahora se encontraban en una situación en la que la única opción que les quedaba era olvidarse.  Ambos sabían que era inevitable, pero aun así, no podían evitar sentirse tristes y desesperados. La última noche que pasaron juntos fue una mezcla de dolor y amor. Sabían que este era el final, pero querían que fuera especial. Decidieron pasar la noche en la playa, uno de los lugares favoritos de Clare. La playa estaba vacía y el sonido de las olas era lo único que se escuchaba. Se sentaron en la arena y se abrazaron, tratando de aferrarse a ese momento. Clare estaba llorando, mientras Logan la sostenía con fuerza. Él sabía que tenía que ser fuerte por ambos, pero era difícil. Se miraron a los ojos y ese momento pareció una eternidad. -No quiero perderte, pero sé que tengo que dejarte ir  Él asintió, incapaz de decir nada. Finalmente, se ...

Punto 3

 3.- Si hay algo de lo que me arrepienta sin duda es de no haber estrechado un lazo afectivo con alguien. Debo admitir que toda mi vida he sido una persona cerrada, fría. Bromeo diciendo que crecí entre los lobos y es que la soledad a la que estaba expuesta hizo que no supiera cómo comportarme con las personas. Lamento mucho no haber sido una buena persona, si lo hubiera sido tendría con quién hablar en estos momentos, tengo tantas cosas que decir y nadie que quiera escucharlas.  Todos en la oficina me olvidarán al cabo de unos días, si tengo suertes tal vez haya alguien que se pregunte en dónde está la mujer que solía sentarse en ese escritorio. Aquella mujer sola y sin amigos, esa a la que nadie le preguntó su nombre. Tal vez nos encontremos alguna vez en la calle, tal ves me salude o solo me mire con indiferencia preguntándose en dónde me ha visto. Que triste mi vida, que lamentable mi historia. Ojalá pudiera retroceder el tiempo, situarme de nuevo al pie de la oficina, son...

La lista de arrepentimientos.

 Extraño día para cumplir 40 años, estoy suspendida en el limbo. Es decir, si nací el 29 de febrero y cumplo un año cada 4 años, ¿de verdad cumplo 40? De todas las cosas de las que podría arrepentirme en mi vida esta sería una de ellas, me hubiese gustado haber nacido un en Marzo, mi nacimiento hubiera anunciado la llegada de la primavera, pero esas cosas no se pueden cambiar, tal vez el resto de mis arrepentimientos sí. Así que mientras estoy sentada en una de las bancas que están a las afueras del metro, viendo como la gente entra y sale sin importar la hora, pienso en si será buena idea volver a la oficina para implorar que me devuelvan mi trabajo o no. Sé que cometí muchos errores, no sería humano si no los cometiera, nadie es perfecto pero en especial yo creo que he cambiado el rumbo de mi vida para mal. ¿Pero por dónde empezar?  1.- ¿Qué hubiera pasado si en lugar de seguir a mis amigos hubiera escogido la especialidad de arte y filosofía en la preparatoria? Recuerdo per...

¿En dónde está Sandra?

Era una calurosa noche de verano, la puerta del patio trasero estaba abierta. Llamó la atención de Sofí el estridente ruido que emitía cada vez que el aire soplaba haciendo que chocara una y otra vez. Las hojas revoloteaban por el jardín y de pronto vio una sombra entre los muebles del jardín. Sofí se escondió, su corazón palpitó nervioso, atisbó discreta por entre el espacio que se formaba entre la cortina y el vidrio si aquella sombra era producto de su imaginación o si en verdad rondaba por el patio trasero de la casa. Escuchó un par de que quejidos y una ráfaga de aire hizo que la lámpara que estaba sobre la puerta tambaleara, entonces vio que se trataba de Sandra. Sofí estaba petrificada, la pequeña niña salió de la casa y caminó hasta la esquina, tenía 5 años cuando desapareció en medio de la noche. 20 años más tarde. La vida de Sofí había sido difícil, superar el trauma por la pérdida de su prima no había sido cosa fácil, en especial porque se culpaba constantemente por no haber...

Un día cualquiera.

 Estábamos entrando al último día de Enero, el día parecía igual a cualquier otro y yo estaba en la cocina preparando el desayuno. Debí sospechar que las cosas no irían bien cuando el hombre del gas tocó a la puerta antes de las 7.  Corrí a encerrar a los perros y después lo atendí, perdí cerca de media hora mientras llenaba la cochina, estaba sola en la casa y un tanto estresada. Mi esposo había ido a dejar a las niñas a la escuela. Llegó hambriento y harto del tráfico, desayunamos y tras lavar los trastes me di un buen baño. Estaba decidida a pasar un gran día en la cocina preparando mis deliciosos postres. Pasé parte de la mañana buscando un rodillo de silicona que había perdido y no recordaba en dónde o cuando lo había visto por última vez. Cuando eran poco más de las 12 recibí una llamada que me sacó por completo de concentración. Poca atención puse a la llamada sin embargo mi interés cambió cuando la maestra de uno de mis hijas me informó que ésta había sufrido un accide...

Despedida.

 Queria amiga:  He llegado al punto del no retorno. Acepto que cometí muchos errores, tu hiciste lo mismo. Nuestra amistad se basó siempre en la competencia y en la falta de honestidad por parte de ambas. Durante muchos años me aferré a la idea de que contaba contigo en las buenas y en las malas pero algo me hizo abrir los ojos y darme cuenta de que al menos tu, no pensabas lo mismo. Yo no era tu amiga y nunca lo fui, lo sé porque al primer cambio me desechaste de tu vida, siempre te busqué con la esperanza de que la distancia no hubiera mermado nuestra amistad, fingía que no me importaban las exclusiones, que no me dolía el desinterés y ahí estaba para ti, traicioné mis principios, mis decisiones, sacrifiqué mi tiempo, mi espacio por alguien que no valoraba lo que hacía. Viví inmersa en una fantasía, creí que nuestra amistad era real, que nos teníamos confianza, que podía ausentarme de tu vida y volver sin que hubiera problemas,  nada más alejado de la realidad.  La...

La última vez.

 Reinventarse, salir corriendo dejando todo atrás. Ser alguien diferente, reír sin preocupaciones, pararse a la orilla del mar con la cara en alto y sentir la brisa fresca sobre mi cara, escuchar las olas chocando entre sí, vivir. ¿Quién era en ese momento?, ¿qué quería?, ¿hacia dónde me dirigían cada una de las decisiones que estaba tomando?  No era nadie, solo un cuerpo en el espacio, un nombre que pagaba impuestos puntualmente cada mes. Estaba harta de la monotonía, de escuchar el despertador sonar cada mañana a la misma hora, girarme sobre la cama y abrir los ojos brevemente mientras pensaba cuándo acabaría ese tormento. Pensé mil veces en él antes de llamarlo, su línea había sido desconectada, no había forma de contactarlo y entonces recordé que tenía el número de su casa anotado en una vieja libreta en casa de mis padres. Miré el reloj, eran las 10 de la noche, si llamaba a mamá haría mil preguntas y no tenía el humor de responderlas.  Me recosté nuevamente sobre la...

Mi otra vida.

 Sentada frente al ordenador pensaba en lo que escribiría para la siguiente edición de la revista. Me consumía la idea de que mis lectores no sintieran la misma emoción que sintieron con mi artículo anterior pero ahora, simplemente no podía concentrarme, estaba absorta con una idea que giraba en mi cabeza, que me consumía. Necesitaba hablar con Alfonso pero no sabía en dónde se encontraba, quizás mi primo sabría algo de él, tenía miedo de preguntarle porque sabía cuál sería su respuesta. Las desapariciones de mujeres embarazadas eran cada vez más frecuentes, todas seguían un patrón, los periódicos evitaban hablar al respecto pero a diario escuchaba en los grupos de Facebook que buscaban a alguien. Ben odiaba la idea de que yo me dedicara al periodismo pero tampoco le fascinaba que trabajara con Gabriel. Eran cerca de las 10 de la noche cuando Ben entró a mi oficina, me sorprendió verlo, jaló la silla que estaba frente a mí y se acomodó, cruzó la pierna, jaló su abrigo y entrelazó s...

La reunión.

 Poco recordaba Scott de las noches que pasó al lado de Irina. Su recuerdo se hacía cada vez más difuso en su memoria. Para él parecia que había sido ayer cuando decidió dejarlo. Se lamentó que incluso Natsumi, a pesar de lo mala que había sido hubiera encontrado el amor y decidiera formar una familia.  Él se había enterado por casualidad, de ella sí que no deseaba saber nada, sin embargo le dolía pensar que probablemente él tenía la culpa de sus desgracias. Tomó una profunda bocanada de aire que le infló los pulmones y volvió a su escritorio.  Tantos meses de soledad, tanto tiempo perdido. ¿Quién lo hubiera imaginado? Se repetía una y otra vez en su cabeza.  De verdad deseaba ver a Irina, hablar con ella, tenerla cerca aunque solo fuera como amigos. Alguien tocó a su puerta, estaba tan inmerso en sus pensamientos que no contestó, de pronto ella ya estaba parada frente a él, lo miró con extrañeza, frunció el ceño y se mordió el labio. -Toqué más de una vez pero nadie...

Amnesia

  La ropa de ambos yacía en el suelo. Edward dormía plácidamente en la cama mientras que Emily miraba la carretera a través de la ventana. Las luces de los autos que a toda velocidad cruzaban la curva se reflejaban en el techo. No podía continuar a su lado, un par de lágrimas se deslizaron sobre sus mejillas, lo amaba pero estaba harta de las mentiras que rodeaban a su relación. Eso era todo. No iba a permitir que su carrera se truncara por un estúpido capricho, por una affair que había surgido de la manera más ridícula. Ese frenesí que los envolvió los condujo por un laberinto de locura. Traición. Era la única palabra que retumbaba en su cabeza, pensó en el daño que le hacía reunirse con Edward, ser su cómplice. Apresuró su paso rumbo al baño, se vistió de inmediato, eran poco más de las 9, Edward había ido a una reunión a la ciudad y no volvería sino hasta pasadas las 11. Abrió la puerta con sigilo y salió sin despedirse, no podía volver a ver a Edward nunca más. Mientras cam...

bittersweet

 Alguna vez me preguntó si era feliz. Bajé la mirada y le di un sorbo a mi copa, crucé los brazos por encima de la mesa y lancé un suspiro. -¿De qué te sirve saberlo? -Quiero saber. -Mi respuesta no cambiará las cosas. Él bajó la mirada, jugó con su copa y después prosiguió. -Tal vez no cambie el pasado pero al menos me daría una esperanza. -¿Una esperanza para qué? -De saber que quizás algún día podremos estar juntos de nuevo. -Sabes que eso es imposible. -¿Lo es? -Claro que lo es. -Te quiero Irina, te quiero y una parte de mi corazón siempre te pertenecerá. -Creo que nuestra conversación no tiene propósito. Me puse en pie y me coloqué el abrigo sobre los hombros. -¿Tanto te molesta que te diga lo que siento? -Me parece una falta de respeto que lo hagas sabiendo que estoy con Josh. -No están casados en cambio tu y yo lo estuvimos. -A qué viniste Scott, ¿querías echarme en cara el pasado? -Quería hablar contigo, saludarte. -De acuerdo ya lo hiciste, fue un placer encontrarte y... S...

Entre él y yo.

 Le dolía el pecho, en realidad le dolía el alma. Atravesó el pasaje de los ángeles envuelta en una profunda agonía. Lo único que deseaba era recostarse en su cama, cerrar los ojos y quitarse ese inmenso dolor que la oprimía. Secó sus lágrimas y extendió la mano, el taxi se detuvo en aquella esquina mientras él la veía sin poder detenerla. Le gritó, intentó detenerla pero no lo logró. De pronto sus pies se anclaron al suelo, su partida lo petrificó por completo. La música de la marimba, que estaba a su lado penetró en sus oídos como ecos.  Dalila se había marchado y si no hacía algo la perdería para siempre. Para ella el tiempo no había pasado, en su mente, no hacía más de dos horas que ambos caminaban felices por las empedradas calles del centro, tomados de la mano, disfrutando de la cálida tarde y respirando los aromas que desprendían las flores de cempasúchil que decoraban las ofrendas. Sus rostros se iluminaban con las tenues luces que emanaban de las velas y cirios. Las s...

Destino Italia, capitulo 1 parte 2

 Hanna palideció por una fracción de segundos, pero se recuperó de inmediato y continuó acomodando los cupcakes en el exhibidor. —No puedo ir, tengo trabajo. —¡Vamos Hanna! Es el pretexto que te hace falta para salir de aquí. —No puedo ir a Italia, su familia esta allá. —Y nunca la conociste, ¡qué más da! —¿Qué hay de Fabrizio? —¿Qué con él? Fabrizio está aquí, además no puedes vivir escondiéndote todo el tiempo —dijo sentándose en un banco—. Hablando de él,  lo encontré hace un par de días en un bar. Me dijo que Andrew —hizo una pausa, quería decirle que se había enterado de que se casaría pero no se atrevió—, está bien. —Me da gusto por él —respondió indiferente. —Sí, me recomendó algunos lugares a donde podemos ir.  “—Así que le dijiste a él antes que a mí. —¡Vamos Hanna! Tuvimos nuestro momento y cuando terminamos, él y yo decidimos llevarnos bien por ustedes. —Pero ya no estamos juntos. —Como sea, el pacto que hicimos no se modificó. Él me dijo algo que terminó por c...

Destino Italia Capitulo 1 parte 1

 “Hanna MacCain era muy joven cuando el mundo le abrió un universo de oportunidades. Acababa de cumplir 22 años y había terminado la carrera con el promedio más alto de su generación. Quienes la conocían sabían que tenía un increíble talento creativo y le auguraban un futuro prometedor en el mundo del diseño. Andrew Sabato, su novio, estaba consciente de ello y no titubeó al pedirle que trabajara a su lado en una de las agencias de diseño más reconocidas del país; con un excelente salario y una extraordinaria vista del distrito financiero de Manhattan desde su oficina su vida era poco más que perfecta. Seis meses después... Hanna entró a la pastelería corriendo, pasaban de las 9 y tenía que entregar un encargo. Puso su bolsa sobe el perchero y se colocó la filipina, ató su cabello y entró a la cocina. Sacó del refrigerador una charola con galletas y encendió el horno de convección. Mientras este se calentaba, tomó su celular para ver la hora, su protector de pantalla aún tenía una ...